25 de 05 de 2009

Quién nos entiende: La impuntualidad


(Marilyn Monroe, famosa por su impuntualidad)*

“A punto de salir de casa para asistir al almuerzo familiar de cada domingo, él tomó las llaves del auto, pescó una revista que encontró en el camino y salió. Ella terminó de regar las plantas, alimentó a los perros, arregló su cabello, disfrutó del último mate, se probó varios abrigos hasta encontrar el adecuado, buscó su cartera que no aparecía, cazó la fuente de ensalada con una mano y con la otra atendió el teléfono que estaba sonando. Se despidió de su amiga, de los perros, de las plantas y salió. Él, que ya conocía a su mujer, la esperaba en el auto leyendo la sección de deportes”.
Aunque imaginaria, historias tan cotidianas como esta colocan a nuestro género femenino como el más irrespetuoso del reloj. Pensemos sino en todas las veces que escuchamos decir que la impuntualidad es una característica inherente a las mujeres, ya que siempre, pero siempre llegamos tarde a todos lados. Una cosa sí es cierta, a la hora de salir la mayoría de las chicas, y este es mi caso, somos vuelteras, indecisas y complicadas. Sin embargo, muchísimos hombres también lo son.
Aún lo recuerdo cómo si fuera ayer, yo sentada en el living de mi casa con mis catorce años a flor de piel y la ansiedad de esa primera cita que debía pasar por mí a las siete. Una larga y prolongada espera de la cual todavía retengo la cuenta: Trece fueron las idas y vueltas al tocador, nueve las mejoras de maquillaje frente al espejo, siete las manchas de humedad que, durante el aburrimiento, conté en la pared y sesenta y cinco eternos minutos los que tuve que esperar a mi galán. Finalmente, una hora y cinco minutos más tarde, le abrí la puerta con el peinado a la deriva, el vestido arrugado y la emoción por el piso.
En realidad poco importa el sexo, seamos hombres o mujeres la impuntualidad es un mal hábito. Pero, ¿qué refleja realmente esta fastidiosa costumbre?
En primer lugar, falta de respeto por aquella persona que horas antes dejó de hacer todo lo que estaba haciendo para poder llegar a la hora, mientras nosotros nos permitimos unos minutos más. Por otro lado, este molesto vicio está estrechamente relacionado a la desorganización personal. Motivados por la velocidad del ritmo en que vivimos, saturamos nuestra agenda de tareas, buscando abarcar una lista infinita de actividades que muchas veces no somos capaces de cubrir en tiempo y forma. Finalmente, y en el peor de los casos, están los impuntuales estrellas, personas que utilizan este recurso para llamar la atención y hacer en cualquier reunión social su entrada triunfal, ansiosos de las miradas y comentarios que no los dejarán pasar desapercibidos.
¿Si el tiempo vale lo mismo para todos, porqué hacer uso y abuso del de los demás? Por eso, la próxima vez que acordemos un horario recordemos esto: El tiempo es un recurso no renovable, al igual que la paciencia de todos los que están cansados de desesperar en la eterna espera de un impuntual.

* El director de “Una Eva y dos Adanes”, Billy Wilder, dijo sobre la famosa impuntualidad de Marilyn Monroe:
“Debo decir que tengo una vieja tía que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?. Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe, no perdemos totalmente el tiempo. Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer “La guerra y la paz” y Los miserables”.

20 comentarios

luis

17 de junio de 2010

mi compañero siempre llega 1 hora tarde.claro yo ya me he ido.con un mosqueo de tres pares.luego me llama y me dice que donde estoy.eso me toca mucho las narices.impuntuales

romina

12 de agosto de 2009

Y una mierda!!! impuntuales sereis vosotras, yo estoy harta de esperar horas por mi chico, y esk no lo soporto, eslo k mas odio en el mundo, me parece una falta de respeto, por eso no creo k sea algo añadido a las mujeres eso va en la personalidad de cada uno.

Karin

08 de agosto de 2009

Por más que me duela, esta nota me identifica hasta en lo más profundo. Es innato en mí..me cuesta demasiado llegar a la hora! por más que me organizo siempre hay algo que me termina atrasando... sea la ocasión que sea! Debo reconocer que es algo de mí que no me gusta para nada, incluso me molesta... Si hasta yo tengo poca paciencia para esperar cuando llego primero, se lo molesto que es. Quisiera ser más responsable con la hora, siempre me califican de irresponsable y poco consciente por no llegar a tiempo...Como puedo cambiar esto??? Cariños a todas las lectoras! Bye!

Virginia

06 de julio de 2009

Gracias Edith por tu cometario, y tu sugerencia, es una buena idea para otro artículo. Lo voy a tener en cuenta aunque creo que, pese a mis críticas, hay veces en las que estoy del otro bando. Pero, por lo menos, soy conciente de ello y trato de corregirlo.

Edith

06 de julio de 2009

Excelente articulo Virginia, tipo 5 estrellas. Soy demasiado puntual, quiero seguir siéndolo pero me enojo como una loca cuando alguien me hace esperar. Por favor podría escribir algo sobre como hacer para ser menos enojada a la hora de esperar.

Jeronimo

02 de junio de 2009

Lo decías por mí? yo iba a postear algo el 25 de mayo. Me pasé unos minutos?

pablo

31 de mayo de 2009

Muy buena la nota, anque no coincido que sea una falta de respeto, no me parece para tanto, siempre depende de cuan impuntual seas, no es lo mismo llegar 1 hora tarde que 10 minutos. Tambien me paso lo mismo que a la chica que opino antes, era muy puntual pero mis amigos no, asi que me canse y me tranforme en un impuntual, lo peor es que ya no lo puedo manejar...

camila

30 de mayo de 2009

por eso creo ke es mejor ser puntual ya que no me gusto nada esparar 1 ora aprox de retraso !

camila

30 de mayo de 2009

yo si ke me senti identificada con la nota y que tengo 14 años y he esperado como tonta la hora para ir a encontrarme con mi galan quien no llego a la hora !! y que me tube que ir a otro lado para que cuando llegara no me viera con mi cara de desesperada esperandolo !

Paula Avilés

29 de mayo de 2009

La verdad, yo me aburrí de ser puntual.... siempre lo fui, pero siempre era la primera en llegar a todos lados y tenía que esperar mucho.... :( ahora me dejo llevar por la masa

naty

29 de mayo de 2009

Odio la impuntualidad, la verdad q si me parece una falta de respeto. Yo soy una mujer muy puntual, lo q mas me hace perder la paciencia es saber q hice de todo para poder llegar a la hora indicada y tener q esperar a los impuntuales q se tomaron todo el tiempo del mundo. En mi caso no soy como el marido q espera leyendo el diario en el auto, sino q empiezo a tocar bocina sin parar, jaja!

Fernanda

29 de mayo de 2009

MUY BUENA LA NOTA!! LE VOY A ENVIAR UNA COPIA A VARIAS DE MIS AMIGAS PARA QUE LA IMPRIMAN Y LA TENGAN A MANO CADA VEZ QUE NOS JUNTAMOS!

Precio

29 de mayo de 2009

Estoy totalmente de acuerdo con la nota!! yo soy una de las personas super impuntuales, por mas que me esfuerce en llegar justo a tiempo , siempre pero siempre llego tarde!! Y la verdad que la imputualidad es una falta de respeto y algo necesario que deberiamos cambiar... asi que a esforzarse, que sean menos las cantidades de crema que nos ponemos al salir del baño, menos las cambiadas de ropa para ver que es lo que nos queda bien, y menos las vueltas indecisas antes de salir de la casa

Ale

27 de mayo de 2009

yo creo que ser una de las pocas mujeres puntuales que existe.. me gusta estar a horario en mis citas.. por eso Odio la gente impuntual.. Virginia.. realmente muy bueno el articulo.. espero la proxima..

Marti

27 de mayo de 2009

Coincido especialmente con el fragmento de la nota en que se señala que esta costumbre refleja "falta de respeto por aquella persona que horas antes dejó de hacer todo lo que estaba haciendo para poder llegar a la hora". Bueno, yo podría considerarme "aquella persona", la que está esperando... Generalmente suelo ser puntual y para adecuarme a los "destiempos" de los demás, llegué a decirles que la cita era media hora antes de lo real... pero no hay cura... Así que el mejor remedio para los puntuales es seguir siéndolo, y comenzar las actividades que sean a la hora pautada (pese a que los impuntuales se lo pierdan). Simplemente por respeto. Excelente nota!

claudia

26 de mayo de 2009

Coincido totalmente!!!!! Estoy del lado de los que esperan a los impuntuales. A lo largo de mis años, a la fuerza (y por tener un marido poco paciente) aprendí a ser puntual...hoy soy obsesiva con los horarios, pero siempre me toca esperar a amigas, hermanas, compañeras, etc, etc,etc...¿al final qué es mejor? Felicitaciones a la autora, muy real...

Enrique

26 de mayo de 2009

... lo peor de las impuntuales no es el tener que esperarlas, ni el tiempo que uno pierde, ni la falta de respeto... lo peor es que lleguen una hora tarde y vean que uno esta con todas las venas hinchadas y los ojos rojos de ira, y te digan "vamos amor?"... como si nada!... malditas mujeres!... en fin puntuales o no, no se puede vivir sin ellas. mu bueno el articulo.

Nichi

25 de mayo de 2009

Parecería que la autora del artículo se hubiera inspirado en mi persona....Totalmente identificada....Pero yo también me pregunto....¿Si todos actuaríamos como el esposo?....¿QWuién cerraría puertas y ventanas, quien alimentaría a los perros, quien apagaría en televisor, la luz, la radio...etc, wtc, etc. Bueno, debo reconocer,,,,¡¡¡¡¡Soy impuntual!!!!!!! Gracias, autora, me has tirado la oreja con delicadeza

Lorena

25 de mayo de 2009

Me siento super identificada con la nota. Soy muy impuntual justamente por querer hacer más de lo que se puede abarcar, pero siempre me rio de eso y les digo a los demas que es porque "las estrellas siempre llegan tarde"... me divierte...

Daniela

25 de mayo de 2009

Pensé que era la unica!!

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