10 de 07 de 2009

Bárbara Loiss: La confusión

Bárbara no quiso salir de su vehículo. Se quedó un rato mirando a Federico, como si estuviera siendo testigo de una ilusión o un sueño. Aún no entendía por qué la había citado en aquella playa de Algarrobo, justo dos semanas antes de casarse. No comprendía el porqué de aquel correo electrónico escrito hace un mes, que por suerte había leído en el día de la cita.

Las olas golpeaban fuerte y la lluvia amenazaban con continuar. El cielo estaba más gris que nunca y Federico ya había notado su presencia. Entonces bajó de su auto temerosa. Caminó en dirección hacia un mirador de madera, algo estropeado con el correr del agua, donde Federico se mantenía de pie. Bárbara no levantaba su mirada hasta visualizar los pies de él junto a los suyos. Subió la cabeza y lo encontró. Era aquel hombre de la estación del metro, algo más ordenado y más maduro, algo más guapo quizás que en aquella época escolar. Sus ojos seguían demostrándole esa pasión inconfundible y voraz que existía en su interior. Lo deseó como nunca.

- Hola, ha pasado mucho tiempo- pronunció él apenas.
- Sí, diez años- respondió Bárbara nerviosa.
- No Bárbara, tu sabes que son tres –sonrió- aquel día en el metro yo te vi, estabas maravillosa.

Bárbara apenas pudo contener la emoción y olvidó el por qué de aquel reencuentro. Federico pudo adivinar al parecer los pensamientos de ella y sin meditarlo demasiado la besó. Bárbara correspondió a su cariño y siguieron así por cerca de cinco minutos. La lluvia corría por sus rostros y el sol se comenzaba a esconder.

- Bárbara- pronunció el de pronto mientras acariciaba sus manos- he descubierto que no puedo dejar de pensar en ti.
- Pero te vas a casar- le respondió ella, ya volviendo a su realidad- no entiendo por qué estás haciendo esto.
- No sé qué me pasa contigo, y no puedo continuar mi vida si no lo resuelvo.

Bárbara, entonces, comenzó a llorar. Se sentía confundida, triste… desolada. La playa le traía tantos recuerdos… Ese beso que Federico le había dado le dejaba tantas dudas.

No supo qué decir y partió de vuelta a su automóvil decidida a regresar. Las imágenes pasaban rápidamente, una y otra vez, por su cabeza. Federico corrió tras ella impidiéndole arrancar el vehículo. Entonces ella observó por el espejo retrovisor la figura de Alejandro, su novio… simplemente, no supo qué hacer.

Capítulo anterior de Bárbara Loiss.

7 comentarios

Vanidades > Bárbara Loiss: la desesperación

16 de julio de 2009

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antonia

15 de julio de 2009

felicitaciones...me ha gustado mucho la historia, me siento identificada con esta última parte. cariños a todas

fefa

13 de julio de 2009

Ok. Entonces obligada a esperar :( jejejej. Cariñosss

ccy

12 de julio de 2009

ogh!! jajaaj esta buenisima! mis felicitaciones una vez mas !! :D jajja

Cynthia Rosales

10 de julio de 2009

Estimada Fefa: se vienen capítulos más interesantes y conmovedores, ¡no desesperes! Gracias por los cariños.

Paula Avilés

10 de julio de 2009

jajaja FEFA no estresemos a la autora!!!!! un poco de paciencia!

fefa

10 de julio de 2009

Esta genial esta historia!!! no puede ser todos los dias en vez de 1 vez a la semana? jeje. Me encantó. Cariños

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