20 de 08 de 2009

Bárbara Loiss: las respuestas

Bárbara comenzó a preguntarse cómo había sucedido todo esto. Caminó largo rato por la calle, recordando de pronto, que se había escapado de la clínica. Se detuvo, tratando de decidir si lo mejor era volver, aunque se sintió una tonta tan sólo por tener aquella idea, así que continuó avanzando.

Al llegar a una plaza cercana se sentó a observar cómo jugaban unos niños. Pensó tantas cosas… Recordó la escena junto a Alejandro, ¿cómo podía ser posible que siendo homosexual quisiera estar con ella?, era realmente insólito. Bien sabía Bárbara que eso jamás sucede, que él no podría haberse enamorado de ella jamás. Entonces, ¿cómo podía ser que él quisiese dejar todo su pasado atrás para casarse?

Ya casi se quedaba dormida, sintiendo un leve dolor en el cuello y en las piernas, cuando calló de su bolsillo aquella famosa carta. La observó con cierto odio, como si aquel inútil papel tuviese sentimientos, y hubiese querido hacerle daño a propósito. Bajó su cabeza y brazo para intentar recoger y botar la misiva, cuando se percató que no la había leído entera, que en su carilla posterior las letras de Alejandro continuaban.

-    Seguramente mi desesperación hizo que no notara esta parte- pensó Bárbara- con razón Alejandro me señalaba con tanto afán que no era lo que yo pensaba. Pero, ¡por favor!, si ya me lo ha dicho todo…

Entonces, Bárbara sintió un escalofrío interior, recordando todas las situaciones de las que nunca sospechó, pero que no eran más que continuas señales de lo mal que iba su relación. Quizás nunca había logrado amar a Alejandro, tal vez por eso se besó con Federico… pero entonces, ¿por qué había permanecido tres años con un hombre que siempre supo que no era el correcto?

Se preparó para continuar leyendo la carta. A esas alturas, Bárbara ya se sentía un poco culpable del engaño al que había sido sometida. ¿Por qué le exigía honestidad a Alejandro si ella nunca lo fue consigo misma?

Y así, mientras transcurrían los minutos en aquella olvidada plaza, la que extrañamente jamás había visitado, Bárbara respondió muchas de las interrogantes que le había dejado aquella carta en sus primeras líneas. Comprendió que Alejandro se había involucrado únicamente con aquel sujeto con el que lo vio frente a la clínica, y mucho antes de estar con ella. Entendió, o por lo menos intentó comprender, que anteriormente no había manifestado esas conductas y que se sentía muy culpable de no habérselo contado nunca.

-    Vio en mi infidelidad la oportunidad de expiar la culpa de su secreto- susurró Bárbara- quien justo en ese instante se levantaba de su asiento en la plaza, rumbo a su hogar.

Un viendo fuerte desordenó su cabello. Se dio cuenta que era el momento de dejar todo atrás y empezar una nueva vida.

Su celular no dejaba de vibrar, lo que la perturbó un poco. Observó la pantalla: era Federico.

1 comentarios

cristha

21 de agosto de 2009

ZZZAASSS Cre que llega la mala noticia de que Alejandro se mata. o no es asi, me dejas en que pensar un poco para ver en que termina esta linda novela.

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