01 de 10 de 2009

Bárbara Loiss: Protegida

Pasaron algunas semanas desde el accidente y Bárbara había retomado sus actividades cotidianas. Sin embargo, su vida ya no era la misma. Alejandro había partido al extranjero, dejando atrás un capítulo triste y doloroso. Le avisó  que partía con un correo electrónico, el que ella borró de inmediato para terminar de una vez por todas con ese asunto. Se sentía extraña por todo lo vivido, pero también culpable por no estar sufriendo por aquella desilusión. Concluyó que sólo sentía afecto por él.

Era un día martes como cualquier otro, el reloj marcaba las siete y quince de la tarde y hacía algo de frío. Se acercaba a la puerta de su departamento cuando lo vio:  Federico no dejaba de pasearse, mientras se frotaba las manos.

- Hola , ¿hace cuánto que estás aquí?
- Hace media hora, pero eso no importa. ¿Cómo estás?
- Bien –pronunció Bárbara, mientras abría la puerta- pasa te voy a hacer un café, estás muerto de frío.
- En realidad sólo quiero que me aclares qué está pasando. Hace casi un mes que terminé con Alicia, ella no para de buscarme y…
- ¿Quieres mi consejo, acaso?
- No seas mala, sabes que si dejé mi compromiso fue porque pensé que podía haber algo entre nosotros.
- Lo sé, yo también siento cosas por ti. Alejandro también salió de mi vida.
- Entonces, ¿qué pasa? –preguntó Federico emocionado- ¿por qué no contestast mis mensajes?

Bárbara no pudo evitar pensar en Tomás. Hace algunos días que él seguía amenazándola. Su constante presencia la hacía sentir insegura y culpable, sin embargo, tenía claro que aquella actitud había formado parte de un ataque de histeria de juventud. Aunque en lo más profundo de su conciencia, reconocía que su postura era reprochable y no sabía qué hacer para controlar la situación.

- Tengo problemas y no sé como resolverlos Federico- pronunció Bárbara al fin.
- ¿Qué pasó?
- No se trata de ti, pero en este momento de mi vida necesito zanjar varios asuntos pendientes del pasado.

- No entiendo, me estas asustando…
- No te mereces una mujer como yo Federico.
- Pero yo te he amado siempre.

Bárbara observó a Federico con lágrimas en los ojos. Lo besó y abrazó por largo rato. Se sentía protegida y capaz de superar cualquier obstáculo. Sin embargo, sintió que era inoportuno ir más allá.

- Federico, de verdad, necesito más tiempo.

Él la miró con ternura, desconociendo el secreto que la atormentaba.

2 comentarios

Derisios

27 de noviembre de 2009

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Carolina

01 de octubre de 2009

uuuuuyyyy se pone mas divertida y por lo menos se están resolviendo los problemas de a poco, al menos un hombre ya se fue y es tema pasado, el problema ahora es la consecuencia de sus actos juveniles, pero al menos tiene la madurez de reconocer que su actitud no fue de las mejores, esta historia esta tomando mas forma así que este capítulo me gustó mucho. Que tengan una excelente semana. bye

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