25 de 01 de 2010

¡Veo, Veo! ¿Qué ves?

Existe una gran diferencia entre sentirse invisible y serlo, sin embargo creo que los hombres aún no se han dado cuenta de ello. Por otro lado, podría haber una explicación menos fantástica que tiene que ver con el lado salvaje de este género, aquel que pese a los intentos furtivos de la evolución natural, los machos no han podido dominar…
No se asusten Taconeras, la columna de hoy nada tiene que ver con la ciencia, pero sí con la necesidad de encontrar fundamentos mínimos al por qué de todas esas desagradables acciones, que los hombres ejecutan sin importarles nuestra presencia, ni mucho menos nuestros posteriores reproches.
Para ser más clara vayamos a lo gráfico, estoy hablando de las miradas sin disimulo, las manos indiscretas, los catarros expulsados libremente y de todos esos instintos masculinos que acercan a esta especie a sus orígenes primitivos adjudicándoles características cuasi-animales.
Comencemos con el sentido de la vista. Siempre he dicho que Dios nos ha puesto los ojos para mirar. No obstante creo también en la diferencia entre hacerlo con disimulo y la desconsideración de intentar expandir el globo ocular a fin de no perderse ni el más mínimo detalle. Dentro de este rubro encontramos además distintas especialidades, ya que según lo que se esté mirando los hombres modificarán la estrategia. Por ejemplo, si se trata de un par prominente de ‘pechugas’ ellos aplicarán la mirada del búho, esa que les permite girar el cuello a 360º y regresar tranquilamente a su posición una vez que la presa se ha alejado.
Está también la maniobra del águila, ya que al igual que esta fantástica ave de rapiña, los hombres perseguirán con la mirada cualquier trasero importante. Ustedes mismas pueden hacer la prueba, sólo basta voltear rápidamente luego de pasar frente a un grupo de chicos para descubrir sus ojos enfocados en nuestra retaguardia.
Por último, este grupo incluye la expresión gatuna, esa ojeadita tierna que ellos usarán para ganarse nuestro perdón luego de descubrirlos fisgoneando los atributos de otras mujeres.
Continuando con las similitudes animales, tenemos al hombre llama, la especie masculina que asociaremos con este rumiante por su habilidad de despojarse de lo que no le sirve con un severo escupitajo. Fluido que, con un poco de suerte, irá a parar lo suficientemente lejos como para no tener que distinguir la gravedad del resfriado.
Por último chicas, está lo que llamaremos el hombre mono, aquel que buscará aplacar las picazones, acomodar su ropa interior o barajar su mercadería en cualquier momento y en cualquier lugar. Y cómo si el hecho de ser testigos de tal desagradable actividad no nos fuera suficiente, debemos estar atentas a cualquier intento por usar las manos con toda naturalidad.
En resumidas cuentas, como dije en el comienzo existe una gran diferencia entre sentirse invisible y serlo, y desafortunadamente Taconeras nuestros hombres y sus hábitos no lo son.

8 comentarios

Vera

03 de febrero de 2010

hola chicas, también está el hombre oso, ese que lo único que sabe hacer es comer e hibernar. besos

mar

01 de febrero de 2010

Es cierto chicas!! a veces los hombres hacen animaladas y ni se mosquean en disimularlo. Mientras están conversando con una se voltean para mirarle el trasero a una chica y luego vuelven a lo suyo como si nada. Yo no digo que las mujeres no miremos, es sólo que tenemos un poco mas de discreción jajaja. Besos Taconeras

Cyntia

30 de enero de 2010

Jajajaja absolutamente cierto, por suerte no me rodeo de muchos de ellos

Elba

28 de enero de 2010

Excelente artículo, aunque creo que faltaron animales, como por ejemplo el cerdo..., no creen?? Cariños

amelia

28 de enero de 2010

jaajjaj todo esto es cierto , me he fijado tanto en actitudes de mis amigos y he visto infraganti a mi padre , menos mal que es onda águila y nada mas o si no que vergüenza , bueno todos están en la categoría de machos así que es casi imposible que no todos sean tan sapos .

VERO

26 de enero de 2010

JAJAJAJA BUENISIMOOOO!!!!! SOS UNA GENIA.

Maris

26 de enero de 2010

Espectacular el articulo y muy cierto!!! Creo simplemente que a esta larga lista de distintos tipos de hombres animales, faltó agregar aquellos que luego de un breve tiempo de convivencia empienzan timidamente con unos sonidos para nada armónicos , y con el correr de los días se van animando más y más hasta terminar con todos los tipos de ventosidades, variando en algunos casos no solo con el sonido sino también con el aroma, que dista SIEMPRE DE SER AGRADABLE y encima ponen cara de inocentes...Creo que lo podríamos clasificar como hombres zorrinos

Daniela

25 de enero de 2010

jajaj, buenisismo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Lo último