09 de 02 de 2010

Perfección Envasada

 

¡¡Chicas!! si alguna vez pensaron que alcanzar la perfección física, espiritual y mental es  una posibilidad utópica, están muy equivocadas.  Y no estoy hablando de la emergencia de vender nuestra alma al diablo para lograrlo, sino de la oportunidad de ‘comprar’ el  pase directo a la felicidad. Por lo menos, así lo promete la  fiebre del consumismo desenfrenado, según el cual estar y sentirse espléndidas es muy sencillo. ¿La receta? Comprar, usar y aplicarse todo lo que esté al alcance de nuestra tarjeta de crédito.
El proceso debe comenzar bien tempranito, de no ser así no nos alcanzarían las horas para seguir al pie de la letra los consejos publicitarios. Una vez arriba, la primera medida es un buen remojón en el que incluyamos alguno que otro productillo. ¡Mucho cuidado en este punto! Sobre todo para aquellas mujeres que al igual que yo estuvieron confundidas creyendo que un mismo jabón podía servirnos para todo, pues parecería que hace falta mucho más que eso. Por ejemplo: un jabón líquido para el cuerpo, un jabón de tocador para rostro, uno para manos, uno especial para pies y otro de facultades exfoliantes para glúteos y extremidades.  No nos olvidemos del aceite aromático post-baño, de la pasta de dientes blanqueadora extrafuerte ni del enjuague bucal de hierbas tropicales.
Relucientes y  perfumadas hasta la médula con una mezcla de olores que podrían delatarnos a diez cuadras de distancia, estamos listas para el paso N°2: ‘las cremas’ Es así como debemos pasar primero por el ungüento de centella asiática que reducirá la espantosa celulitis, el de baba de caracol que disimulará las insostenibles estrías, el que tonificarán la piel caída acomodando milagrosamente cada cosa en su lugar y el que quemará nuestras grasas y adiposidades en sólo 30 aplicaciones. Embadurnadas de pie a cabeza sólo nos queda rogarle a Dios que nos impida resbalar de regreso a la habitación donde debemos permanecer desnudas durante 20 minutos hasta que el cuerpo termine de asimilar tamaña capa viscosa.
Ahora sí, estamos listas para el gran desayuno. Creo que la mayoría de la mujeres somos conscientes de la vital importancia de esta infusión  que aportará a nuestro cuerpo los nutrientes necesarios para enfrentar el resto del día. Lo que no me queda claro es cómo un microscópico postrecito diet, una barra de cereal de escasos centímetros o un artificialmente colorido  jugo de frutas pueda proporcionarnos todo eso. Pero no se preocupen chicas, afortunadamente a media mañana, cuando el estómago comience a rugir los anuncios permiten distraer el hambre con una sopita instantánea que, ‘instantáneamente saciará el apetito’.
A esta altura del partido Taconeras ya estaríamos encaminadas a la perfección, el resto de la receta continúa con patrones similares: dejar el hogar, consumir, trabajar, consumir, almorzar, consumir, regresar, consumir, asear, acomodar, cocinar, consumir, cenar en familia y seguir consumiendo. Con suerte al final del día, lograremos sentirnos plenamente perfectas, o por lo menos tan agotadas como para dormirnos antes de poder reflexionar sobre el verdadero precio de la felicidad.

2 comentarios

Vera

10 de febrero de 2010

Estoy de acuerdo, el armario de mi toilet se está cayando de tantas cremas, jabones y productos de todo tipo. Las publicidades nos venden ilusiones envasadas que no dudamos en cunsumir en busca de falsas alegrías. Deberíamos liberarnos de todo eso y disfrutar más de la vida

pam

09 de febrero de 2010

horriblemente cierto

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