01 de 04 de 2010

Infiltradas: la nueva familia

Capítulo 10: la nueva familia

- ¿Cómo has estado Lupita? –le preguntó una mujer alta y de entrada edad. Andrea la observó desconcertada, sin saber bien de qué se trataba su misión. Por lo que alcanzaba a entender, su papel era el de una joven que llegaba a esta nueva familia después de muchos años. Sin embargo, no comprendía dónde se supone que había estado todo este tiempo.-¿Cómo es posible que te hayan mantenido secuestrada por tantos años? –señaló un hombre joven que se encontraba junto a la mujer.

- ¿Secuestrada? –pronunció ella sorprendida- claro, claro…- La policía no quería que nos encontráramos aún, insistían en que no estabas preparada.

Entonces Andrea entendió el alcance del poder de Johnny, como para interferir en el trabajo policial e inventar que era ella la hija desaparecida de esas personas. La ayudaron con los bolsos y la hicieron pasar al restorán, donde estaba todo preparado como para una fiesta. Al fondo de pasillo, un hombre alto y corpulento la esperaba sonriente.

- ¡Bienvenida hija querida!  -pronunció el hombre a lo lejos, al momento en que comenzaron a sonar unas rancheras. Andrea se encontraba atónita, sin saber qué decir. De todos modos sospechaba que ese era el sujeto al cual debía investigar.

Pasaron algunas horas y Andrea aún no comprendía bien quienes eran todas esas personas que la abrazaban felices. Sin embargo, no podía dejar de mirar a ese joven que la había recibido y que, tras mucha observación, pudo percatarse que se trataba de su “hermano”. De pronto, y como si él hubiese adivinado, se acercó alcanzándole un jugo.

- Debes estar cansada-le dijo.- Si, gracias.- ¿Sabes?, han pasado 15 años desde que te fuiste…- No recuerdo nada –interrumpió ella.- Me imagino, pero yo si me acuerdo de todo. Y estoy seguro que tu no eres mi hermana.- ¿Cómo? –pronunció Andrea estupefacta.- No, no lo eres. Y voy a averiguar qué haces aquí y qué es lo que buscas.- No comprendo –respondió.- A mi no me engañas –le susurró- y voy a desenmascararte.

Andrea no supo que decir. Sólo presentía que la misión resultaría más compleja de lo que pensaba.

 

 © Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial

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