05 de 08 de 2010

Infiltradas capítulo 22: Un nuevo involucrado

- ¿Dónde estoy? –preguntó María Inés desconcertada.

Andrea la observó preocupada. Habían pasado tantas cosas en estos dos días, que no sabía cómo relatarlo todo…

- En el hospital.
- ¿Qué pasó?
- Llevas dos días aquí inconciente, por suerte despertaste.

Como si hubiese recobrado la memoria en un segundo, María Inés comenzó a desesperarse al recordar lo que había sucedido en aquella bodega, la propuesta de Johnny, su bebé y la herida de Rodrigo.

- Dime Andrea por favor, ¿estoy bien?, ¿qué pasó con él?
- Cálmate amiga, no puedes alterarte.
- ¡Dímelo de una vez maldita sea!, ¿acaso perdí a mi guagua?

Andrea sonrió y se acercó a ella para abrazarla. Al llegar a su oído le susurró.

- No hables tan fuerte que Johnny puede enterarse. Tranquila, tu hijo esta bien.

María Inés suspiró algo más relajada. En ese instante llegó a su cabeza la imagen de Rodrigo.

- ¿Cómo está él?

Habían sido 48 horas de angustia. Rodrigo fue internado de gravedad, producto de una herida a bala cerca de su costilla derecha, que le hizo perder mucha sangre. Los pronósticos no eran demasiado favorables, sin embargo, aún vivía.

- Está en coma –pronunció Andrea por fin –lo siento mucho compañera… ¿el bebé es suyo cierto?

María Inés cerró lo ojos y no pudo más que llorar. A kilómetros de allí, Johnny estaba reunido con un viejo amigo planificando los pasos a seguir. El plan original para descubrir a su potencial asesino dentro del cartel no daba frutos. Sus agentes no se estaban comportando de la manera esperada.

- Yo cumplí mi parte, ahora debes ayudarme –explicó Johnny.
- Tampoco esperaba una situación como esta –le señaló el hombre.
- ¡No me importa idiota!, tú llegaste desesperado a pedirme que ella volviera a tu vida, y acepté porque Julio es uno de los malditos que quiere matarme. Pero no has hecho nada…
- No te preocupes Johnny, vamos a lograrlo. Sólo necesito que no le hagas daño a María Inés.
- ¿Sigues enamorado de ella después de tantos años Eduardo?
- Si, y haré lo que sea para recuperarla, aunque tenga que deshacerme del esposo ese que tiene…

© Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial

1 comentarios

Kathy Murillo Acuña

07 de agosto de 2010

que!!! Eduardo no.. que mal.. este salio más malo que Johnny.. eso no es amor es una obsesión dañina.. que buena esta esta novela Cynthia.. felicidades.. pero estas cosas que pasan.. acaso preciden un final cercano...??? bueno saludes y espero seguir disfrutando de tus escritos..

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