20 de 12 de 2010

QNE: Cosechando Naranjas

Una caipiriña para tranquilizar a la señorita– fue lo último que escuché
No, mejor una cerveza– dije desde la camilla, tratando de participar en la broma y me dormí.
Cuando desperté ya estaban conmigo. Rápida, sencilla y como si se tratase de un trámite, así fue como viví la operación de mis implantes.

¡¡¡¡¡Sí chicas… ya tengo lolas!!!! Aunque debo confesar que los signos de exclamación son pura formalidad. ¿Qué si estoy arrepentida? Nada de eso es que resultó ser que lo más complicado de todo este asunto de las cirugías estéticas no es justamente ese el momento crucial sino el antes y el después.

Hace unos días les escribí pidiéndoles consejos sobre la decisión de operarme o no. Como no podía ser de otra manera hice lo mismo con mi familia, amigas, vecinas y cualquier mujer sospechosa de ‘portar siliconas’: “Siiiiiiiií, que sean enormes”, “¡Noooo, si estás bien así!”, “Sería estúpido dejar pasar la oportunidad, aunque yo no lo haría ni loca”, “¿Tan grandes?”, “¿Tan chiquitas?”, “Mira que a la prima de mi amiga le quedaron cuadradas…”. Al final de cuentas el mejor consejo, era el que me dejaba, una vez más, en la puerta del laberinto: “La decisión es tuya”. Entonces no tuve más remedio que sentarme y pensar si realmente quería dejar de ser la muchacha de las tristes aceitunas. Esa misma tarde me recibió el doctor. No parecía sorprendido, es más es como si hubiera sabido, antes que yo, que tarde o temprano le haría una visita:

– Dime Virginia que es lo que te gustaría.
–En realidad no estoy muy segura de eso, pero lo que sí sé es lo que no quiero
–Ajamm, cuéntame, me dijo transformando mi locura en algo natural
– Bueno… -comencé- ni muy gigantes, ni muy redondas, ni muy paradas, ni muy caídas, ni muy juntas, ni muy separadas, que no sea un cambio radical, pero que valga la pena y, definitivamente, que no me queden cuadradas como a la prima de la amiga de mi amiga.
–Perfecto, lo que quieres entonces es algo como esto -me dijo colocándome un sostén de prueba.
–¡Exacto!– contesté y la cirugía quedó programada para ese mismo viernes.

Afortunadamente, todo salió perfecto. Hoy me levanté y me miré en el espejo, ni mandarinas, ni melones, ni hablar de mi antiguo e insignificante par de aceitunas. Ahora soy portadora de dos hermosas naranjas. Y aunque estoy muy contenta y satisfecha con el cambio, debo confesarles que se siente extraño. Es normal, dicen los que saben y los que no también. Supongo que como toda convivencia ésta también va a requerir paciencia. Por lo menos hasta que aprenda a portarlas, a lucirlas y a usarlas. ¡Adiós mis pequeñas compañeras, las voy a extrañar! ¿Cuánto? Seguramente no mucho.

6 comentarios

eugenia g.

08 de enero de 2011

jajaja un poco tarde mi consejo, es que recien descubro que escribes aqui, muchas felicidades por esoy por las naranjas!!!

elizabeth ganga

22 de diciembre de 2010

que bknnn te hace cambiar , y tu autoestima sube al 100%

viki

21 de diciembre de 2010

Gracias a todas mis amigas Taconeras, por sus consejos, por su tiempo y por sus comentarios. Me hace muy feliz haber podido compartir mi experiencia con todas ustedes, de alguna manera diferente me sentí acompañada. ¡Felices Fiestas para todas, las quiero!

Romi

20 de diciembre de 2010

Hola!!! jajajajaja es exactamente lo que pasa con una cirugia, yo me opere la nariz, y algunos me decian que si!!!! y otros que para que?? pero al final fue mi decision, y quede felizzzzz, pero no antes de 4 años me acostumbre a mi nueva y amada nariz!!! =) y aunque a mi nariz antigua no la extraño, siempre me recuerda buenos momentos. Por que lo asombroso es que con nariz de tucan o nariz respingada, soy la misma ante los ojos de los que me quieren y ante los mios !!

Paula Avilés

20 de diciembre de 2010

Siempre dije que jamás me operaría las pechugas... ahora no estoy tan segura... no poque quiera mucho más trabajo... pero después de los 40 la gravedad es lapidaria.

pam

20 de diciembre de 2010

felicidades!!!! que bakan que te operaste! yo creo que cualquiera habria quedado con la pregunta en la cabeza toda la vida, y si me hubiera operado?? encuentro genial que te hayas atrevido y sobre todo que salio como tu querias!!! ahora a aprender a llevarlas y acostumbrarse a las miradas!

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