02 de 03 de 2011

Vale la pena vivir

Queridas Taconeras, mañana parten mis hijas al colegio, están listas, contentas, con los uniformes preparados, con los cuadernos marcados y los estuches llenos de todos sus útiles, y no pude dejar de acordarme que un día como mañana, pero hace muchos años, igual que mi hija mayor, pasaba a séptimo básico, pero tenía un profundo dolor entremedio de las costillas, me habían cambiado de colegio y no me atrevía a bajar de mi dormitorio para que mis papás me fueran a dejar.

Aquí se los cuento, como un cuento.

—Elisa, apúrate, o vas a llegar tarde— dijo Angélica.

—Sí, mamá.

—Tu papá ya está en el auto, y tú sabes que no le gusta esperar.

—Ya voy, ya voy.
Se miró otra vez al espejo, se tapó las orejas con el pelo; luego se sacó bruscamente la corbata y se la guardó en un bolsillo del jumper. Subieron al auto y bajaron por Las Condes. Cuando llegaron a Padre Hurtado, Ari dobló a la derecha.
?Papá, espera, me duele el estómago.
Ari no hizo caso, recorrió varias cuadras y se estacionó frente a un colegio en el que entraba un gran número de estudiantes. De repente apoyó la frente en el volante; una lágrima bajaba por su rostro. Era la primera vez que Elisa lo veía llorar.
Angélica la miró con una sonrisa que quería ser animosa.
—Vas a estar mejor aquí, mi amor, te quedará más cerca… Nos costó mucho tomar esta decisión, pero no podíamos seguir pagando la Scuola…—. Y estiró una mano para tomar la de su hija. Elisa sintió la mano fría y húmeda de su madre. Se soltó y se quedó mirando el piso.

—¿Y mis compañeras, mamá…?— preguntó.
—Las seguirás viendo. Las amigas son para toda la vida…
Angélica abrió la puerta del auto y se bajó. Elisa hizo lo mismo.
—Chao, papá.
—Te prometo que será sólo por un tiempo— dijo Ari en voz baja.
Elisa sacó la corbata y se la puso.
Angélica pidió hablar con la directora, y las condujeron a una oficina destartalada, llena de carpetas y papeles en desorden. Elisa vio a una mujer grande y gorda, excesivamente maquillada y de aspecto poco simpático.

—Hija, saluda a la señora Blanca, es la directora del colegio.
—Liceo, señora Angélica— corrigió la mujer, con una voz que a Elisa le sonó desagradablemente gruesa y autoritaria—. Vayamos acostumbrándonos a llamar las cosas por su nombre. Le echó una mirada crítica a Elisa. Así que tú eres Elisa ; tu mamá nos ha hablado maravillas de ti.
—La señora Blanca tuvo la gentileza de concedernos un cupo para ti este año— dijo Angélica, lanzando a la directora una sonrisa que quería ser de agradecimiento.
—Efectivamente, fue una concesión— confirmó la mujer—. Sólo aceptamos cincuenta alumnos por curso, de modo que en el tuyo serás la número cincuenta y uno.
—¿Cincuenta y uno? Pero si en la Scuola hay nada más que treinta…
—Pues aquí son veinte más. Bien, niña, espero que aprecies la excepción que hemos hecho contigo y que te comportes en todo como una excelente alumna. Ahora vamos a la sala, para presentarte a tu profesora y a tus compañeros.
Elisa abrazó a su mamá.
—No voy a llorar— le dijo al oído.
Angélica la apretó contra su cuerpo y la besó en la frente.
—Ya, ya, no es para tanto, esto no es un internado— dijo la directora.
Se despidió de Angélica y condujo a Elisa hacia uno de los pabellones.

Cuando entraron en la sala, Elisa vio que algunos alumnos estaban parados arriba de las sillas y que otros dibujaban caricaturas en el pizarrón. Al fondo, unas niñas se pintaban la boca mientras se reían entre sí. La profesora, una mujer canosa, flaca y de no más de un metro cincuenta, pedía una y otra vez “Orden, niños, orden en la sala”, pero nadie le hacía caso. La directora se plantó al centro y alzó su vozarrón .
—A ver, señores y señoritas, todos a sus puestos, porque les voy a presentar a una nueva alumna que se integrará desde hoy a este curso.
Nadie pareció escucharla. Elisa sentía que le temblaban las rodillas. La directora tomó el borrador y golpeó fuertemente el escritorio. Por fin los alumnos se callaron.
—Su nueva compañera se llama Elisa, y viene de la Scuola Italiana— explicó la mujer—. Sean amistosos con ella, como es la tradición de nuestro liceo. La dejo en sus manos, señora Trini.
—Bien, señora Blanca.
La profesora le indicó a Elisa que se sentara al fondo. Mientras caminaba por el pasillo, Elisa veía miradas hostiles y burlonas.
—Otra más de colegio particular— dijo alguien.
—Se le nota por la cara de gansa— agregó una muchacha con el pelo teñido de rubio.
—Apuesto que esta italiana cuica no fuma.
Elisa iba a decirles que no era italiana, pero tuvo miedo de provocar nuevas burlas, y se sentó en el último pupitre. Contempló en silencio cómo se movía la boca de la profesora, pero no podía oírla.
—¿A ti también te cambiaron de colegio por problemas de plata?— le dijo al oído la alumna que estaba sentada a su lado. Elisa la quedó mirando.
—Yo vengo del Craighouse, mi papá no pudo seguir pagándolo.
—El mío tampoco, pero dijo que sería por poco tiempo.
—Qué suerte la tuya. Yo no creo que pueda volver a mi colegio.
Elisa se quedó pensando si de verdad ella querría volver algún día, pero no estaba tan segura.

11 comentarios

clarita

16 de marzo de 2011

a mi no me fue tan bien ya que me no consegui amigas pero eso me iso ser mas fuerte!

Elisa vidal

16 de marzo de 2011

Queridas Taconeras!!!! Les mando todo mi cariño, y vean la nueva columna,que saldrá mañana. Un abrazo grande!!!! Elisa

lidia

13 de marzo de 2011

Holaaaaa, la verdad es que con los cambios de colegio se aprenden cosas que nos pueden servir para nuestro futuro. Una de ellas es hacernos más fuertes, es cierto que puede parecer traumatico en un principio, ? pero a que nos hace fuertes? Yo de pequeña cambie solo a tres colegios, los dos primeros tengo pocos recuerdos y más bien frios. el tercero era una academia del barrio donde viviamos y aprendi mucho, aparte como era mixto me encantaba, las primeras miraritas con los nenes!!! De mayor la verdad es que no se en cuantos colegios he ido porque he hecho de todo hasta encontrar mi lugar. lo ultimo ha sido en el 2009, tenia solo 53 añitos....como se puede ver todavia estoy aprendiendo Un besazo bien fuerte cariño.

Theodoro Vidal

06 de marzo de 2011

Yo estuve en 10 establecimientos distintos contando jardines infantiles, enseñanza basica y media, en 2 paises y en por lo menos 5 ciudades distintas, al principio la angustia te inunda de manera brutal, como olvidar el cosquilleo en el estomago previo a llegar al colegio o el silencio estremecedor que inunda el salon de clases cuando te presentan. Sin embargo uno aprende muchas lecciones desde formar su propia personalidad hasta apreciar los distintos comportamientos de los nuevos compañeros, pasando por supuesto a aprender a fumar, aprender mas garabatos de los que se sabe tu papá los cuales se cortan apenas tocas el timbre al volver a casa. Uno aprende con estas experiencias de cambio a que los profesores no son inmortales si no que son igual a nosotros con la diferencia de edad correspondiente, aprende a conocer gente muy distinta, aprende que hay amigos por años y otros para toda la vida pero sin duda el aprendizaje mas importante es sin duda el crecimiento personal que uno logra desde pre kinder a cuarto medio. Todos estos cambios sin lugar a duda son recomendables. muchas gracias, saludos

Marcela

06 de marzo de 2011

Toda esta historia me recordo cuando llegue por primera vez al colegio, uff! ahora lo recuerdo y nose como pude pasar por tantas cosas al mismo tiempo u.u. Pero bueno lo qe pasa es qe io sooi de Bolivia i llegue a Chile cuando me tocaba haceer 1ro medio, obviamente io venia de un ambiente i costumbres totalmente diferentes i la verdad es qe me sentia mui nerviosa i llena de miedo (especialmente por el hecho de ser extranjera) habia tenido qe dejar amigos de mucho tiempo i a toda mi familia por qe llegue a vivir cn una tia ademas qe tenia muchos problemas cn mi mami i habia tenido qe dejar a la persona mas importante entonces para mi... mi pololo, me sentia mui angustiada i sentia qe no encajaba bien, pero por suerte encontre unas amigas muy lindas qe me apoyaron en todo momento i me ayudaron muuuucho hoi estoi a punto de terminar el colegio por qe pase a cuarto medio i tengo muchos amigos/as incluso pololo i nunca me hicieron sentir como una persona ajena a ellos, hai mucha buena onda en mi curso i me siento mui feliz :D i como dijo Ivonne vale la pena vivir los cambios aunqe al principio cueste mucho.. Gracias saludos

jaime andrade

04 de marzo de 2011

saludos amiga

Ivonne

04 de marzo de 2011

Me hiciste recordar de mi historia de cambio de colegio. A diferencia tuya, yo gatillé el cambio en 7º, porque no me gustaban las monjas y me fascinaban los deportes, entonces les rogué a mis papás que me pusieran en el alemán. Un proceso de adaptación increíble, sacrifiqué los 3 meses de verano para aprender el idioma, pero el colegio me encantó. Me parece que los cambios valen la pena vivirlos Elisa!! o no??

Marisol

04 de marzo de 2011

Felicitaciones!!! De una experiencia que partió siendo traumática y penosa supiste rescatar lo mejor y darte cuenta que en todas partes podemos encontrar buenas personas y que para que las cosas cambien tenemos que cambiar nosotros. Ahora es fácil entender tu capacidad de adaptación y de comunicación con cualquier persona después de este "estiramiento" en plena edad escolar.

Elisa vidal

04 de marzo de 2011

Gracias Mariela!! La verdad es que me sirvió demasiado, tanto que cuando tuve la posibilidad de volver a mi antigua colegio, no acepté.Creo que los grandes amigos que tuve en mi infancia y hasta el día de hoy nacieron en ese colegio. Además que tenemos que ser realistas y no vivir en una burbuja, ya que mis papás no podían seguir pagando un colegio particular, nuestra realidad era otra, por los motivos que hayan sido....y a los niños hay que hacerlos vivir en la verdad. Un abrazo para todas!!! Elisa

Mariela

02 de marzo de 2011

Ufff... yo por mi parte en mis tiempos de colegios pasè por 13 colegios distintos, todos distintos entre si. Mi papá por motivos de trabajo lo transladaban de obra practicamente cada año, y ahì ibamos todos tras de él. Siempre fuí buena para adaptarme y hoy agradezco mucho estos cambios, conocí muchas costumbres (viví en argentina, chile y republica dominicana) muchas vivencias,me hice mucho tan sensible a las experiencias de las demas personas. Pase por colegios de muy buen prestigios y otros no tan buenos, mas humildes, pero todas las experiencias me sirvieron para algo!... ser conciente que en el mundo hay de todo y debemos respetar y aceptar a los demas... Espero que esa experiencia te haya servido mucho!

Dani

02 de marzo de 2011

Es horrible cuando te cambian de colegio, a mí me cambiaron en quinto básico, sufría por el día, hasta que llegó. Unas niñas me recibieron súper bien, pero no faltaba el grupo de las "populares" las creídas y "superiores" a los demás .. Un día se burlaron de mí, obviamente como tú preferí quedarme callada .. llegué a mi casa y lloré y lloré, no quería volver más a ese colegio. El tiempo pasó y me adapté al colegio, al curso .. un día mi mamá me contó que a mi abuelita su papá la había cambiado de colegio sin decirle nada, le entregó el uniforme el día anterior y que después de muchos años le dijo a su papá "Gracias papá" (por el cambio de colegio que fue para mejor) y creo que esa frase es la que me dió fuerza.

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