04 de 03 de 2011

Las mujeres son como las trufas


Nosotros, los cocineros, somos seres un poco extraños y fuera de lo común; con respecto a los demás mortales trabajamos a temperaturas extremas, las que pueden variar en pocos segundos desde los 40°C a los -18°C , al entrar en una cámara de congelación. Somos buenos comedores y sin culpas, y la maleta de nuestros autos son clósets de ropa de cocina y estantería de utensilios. Somos apasionados con lo que hacemos y tenemos varias otras características diferenciadoras que en otra columna, quizás, ahondaré más.
Lo que sí debo decir, es que nuestra pasión no es sólo  nuestra profesión sino que, además, en todo lo que hacemos en la vida: gritamos cuando algo no nos gusta y también cuando es de nuestro agrado. Somos temperamentales, simplones, y disfrutamos de una buena conversa con un picoteo rico. Somos muy leales con nuestros amigos y amamos con pasión cuando la ‘guata nos habla’. En esta etapa, es cuando empezamos a entregar cariño y amor con lo que mejor sabemos, que es la noble causa de transformar alimentos, aplicando técnicas y amor a lo que se prepara, es decir hacemos cariño con la comida.

Si vamos a preparar un plato para quien amamos, nos preparamos para hacerlo, nuestras intenciones y emociones se acrecientan y nos concentramos en la mejor mezcla, casi siempre es algo que sale con los productos que tenemos en nuestra casa. Todo refrigerador de cocinero tiene mayonesa, mostaza dijón, aceitunas, pepinillos, alcaparras, alguna mermelada exótica del tipo agridulce, alguna conserva de verduras comprada o casi siempre hecha por nosotros, y productos congelados. En la despensa existen las conservas tradicionales, condimentos, finas hierbas y especias variadas, salsa de soya, salsas orientales, dos o tres tipos de aceites, dos o más tipos de vinagres, en fin están todos los productos que pueden cautivarnos cuando estamos pensando y planificando que preparar.
Quisiéramos tener foie (hígado de ganso francés) y trufas (hongo muy preciado en la cocina internacional), para poder cautivar y dar más cariño, pero su alto costo nos complica a veces (con cosas simples podemos lograr lo esperado). Pero en el caso de las trufas es diferente, y es por eso que yo las asemejo a la mujer amada; son escasas, ya que no toda mujer que nos acompaña nos mueve el piso y es amada con locura; son difíciles de encontrar, ya que las trufas no están en cualquier parte; son de alto costo de adquisición, independiente al valor: se deben cautivar y saber sacar del lugar donde se encuentran plantadas, para que no se estropeen, y puedan dar el mejor resultado. También,  a las trufas hay que saber tratarlas; si se sabe tratar a una trufa, significa que ya sabes cocinar; si sabes tratar a una mujer, sabrás que puedes amar. Las trufas siempre hay que guardarlas como el trofeo más preciado en una cajita muy cuidada y bien cerrada, la que es dispuesta en la parte más respetada de una cocina, es decir la oficina del Chef.
Lo mismo debe pasar con ustedes, hay que mantenerlas muy bien cuidadas, guardándolas en nuestra oficina  natural que es el corazón. Por eso mismo, debemos preocuparnos de ver todos los días si están bien, con buen aspecto;, de lo contrario, puede que las estemos descuidando. Si es así, preocuparse es lo primero, y lo segundo es ocuparse ya que recuperar una trufa no es tarea fácil. Si es bien cuidada nos puede acompañar por mucho tiempo y deleitarnos.
Al igual que una trufa, que es un ingrediente único y especial, nuestro ser amado también lo es, y el secreto para conservarlo es agregar cada día una pizca más de cariño y afecto, de esa forma nuestra vida tendrá un sabor dulce, el sabor del amor, que es el motor de nuestras vidas, como lo es el alimento para nuestro cuerpo. Por eso el dicho dice, detrás de una gran hombre hay una gran mujer…

5 comentarios

marco figueroa

08 de marzo de 2013

pelaito lindo ,sus palabras son extraídas de una gran cocina como de una gran pareja, en una gran cocina muchas veces tenemos de todo como también aveces falta algo en la pareja igual y cuando a uno le gusta la cocina o la pastelería con lo que tienes ases grandes preparaciones como también con una gran mujer . un abrazo y te quiero mucho amigo

Al..

07 de marzo de 2011

Al parecer te gusta una trufa muy especial y única, conservala y guardala en un lugar muy especial ya que es única y delicada.

Karen

06 de marzo de 2011

"Al lado de un gran hombre, hay una gran mujer" ahi si.

Karen

06 de marzo de 2011

La ultima frase hay que corregirla... AL LADO de un hombre hay una gran mujer! ;)

natalia

06 de marzo de 2011

Excelentes palabras!!! ...por eso todo buen hombre; debe saber buen cocinero... ;D

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