14 de 10 de 2011

Vale la pena vivir 31: Tan solo en tres minutos…

Queridas Taconeras:

Llegó Octubre  para dejar  atrás las Fiestas Patrias, para entrar en el torbellino de fin de año con una antesala imprescindible para los niños y que incluso hasta los adultos hemos decidido celebrar: Halloween. No me voy a detener  a analizar, ni ha justificar, ni menos a disuadir a nadie con respecto a si la celebración vale o no la pena, suma o resta o que se yo. Porque  no es de eso de lo que quiero hablar. Lo dejo como un tema arriba de la mesa, para la quiera abordarlo.

Lo que me tiene  impresionada es  la rapidez con que pasan las cosas, la memoria a corto plazo que estamos cultivando, que de lo que pasó ayer, ya nadie se acuerde y de que todavía por lo menos yo, no logro reponerme. Me impresiona  que los últimos 6 cuerpos en Juan Fernández no hayan aparecido, y que ya no se seguirán buscando (lo que entiendo perfectamente, pero no lo entiendo…), que no haya más comentarios, que ya no sea noticia.

Espero que tratemos de tomarnos en serio el presente, espero que disfrutemos de cada cosa que hagamos, que nos demos tiempo para estar en el momento en que estamos y no que estemos con la cabeza en otra parte.

Hace unos días, venía con mis hijas llegando a la casa y justo en la radio ponen una canción que a mi hija menor, le encanta. Nos estacionamos, y ella me pidió si nos podíamos quedar en el auto escuchándola; mi primera intención fue decirle que no,  pero no lo hice; recliné mi asiento y me entregué al momento al que ella me estaba invitando,  atrás mis otras dos hijas disfrutaban de la música y me encantó estar ahí, me encantó darme el espacio para vivir un momento que lo más probable es que no se me olvide nunca. No puedo negar que a cada rato miré el reloj y cuando comprobé que sólo eran tres minutos me dio vergüenza haber pensado en negarme. Mi hija menor, estaba con los ojos cerrados, y una expresión de plenitud que me hizo darle Gracias a Dios por estar ahí. Ninguna de las tres se quería bajar, ninguna de las tres presionó en nada, ninguna de las tres dejó de disfrutar al compás de una canción romántica en la que un hombre le juraba amor a una mujer.

¿Se han puesto a pensar  cuantas cosas maravillosas pueden ocurrir en tan solo tres minutos?

 

Un abrazo

Elisa

1 comentarios

myriam

14 de octubre de 2011

Es maravilloso como los hijos te sacan de la rutina y te meten a la de ellos... es MARAVILLOSO pasar tres minutos en otra... me pasa con los correos electonicos de la mañana con un amigo, es genial me rio mucho... y... nuestro dia continua.... :D A VIVIR!!!!!!!!!

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