22 de 11 de 2011

Las enfermedades como camino

Hoy fui al doctor y me diagnosticaron una enfermedad que, si bien no es grave, me lleva a adoptar ciertas medidas en lo que a mi salud respecta. Pero más que asustarme, el hecho de sentir que mi cuerpo me estaba queriendo decir algo fue lo que atrajo totalmente mi atención.

Hace  ya algún tiempo venía sintiendo ciertos síntomas que no había querido escuchar y que abordaba con remedios  superficiales que no atacaban la verdadera raíz del problema, hasta que llegué al punto en que debía consultar si o si. En este momento creo saber lo que mi cuerpo me dice: “escúchame”,  y tuvo que hablar lo suficientemente alto como para que yo me tomara la molestia de hacerlo, y le doy las gracias.

Creo que en los períodos de enfermedad tenemos la oportunidad de volver a mirarnos, de cuidarnos, de lograr a través del sufrimiento crecer y echar un vistazo a cosas que antes no habíamos percibido sobre nosotros. Para mí la enfermedad es una invitación a observarme más de cerca y hacerme responsable de ella, de cultivar mi  “madre interna”, es decir un camino para profundizar en el autoconocimiento y la conciencia.

Toda parte del cuerpo y todo órgano se relaciona con alguna emoción o patrón de pensamiento,  cuando ciertas emociones se hacen repetitivas, crean estados de ánimo y modelos mentales asociados, si estos son negativos, pueden causar enfermedades en nuestro cuerpo. La buena noticia es que estos patrones en la mayoría de los casos se pueden revertir, pero primero es necesario identificar cuáles son y trabajar insistentemente en ellos. El libro “Ud puede sanar su vida” de Louse L. Hay nos da maravillosas pautas al respecto que además coinciden con la sabiduría de oriente, se lo recomiendo ampliamente (prometo profundizar en este tema en el siguiente artículo).

Un abrazo cariñoso a todas las taconeras!

Rosario Matte C

Psicóloga – Terapeuta Corporal

http://rosariomatte.com

4 comentarios

GLO

28 de noviembre de 2011

Trate de bajar el libro de internet y no pude.

pam

23 de noviembre de 2011

despues de leer esta columna me baje el libro de internet, me encanto! muchas gracias!!!

Mary

23 de noviembre de 2011

Creo M. Angélica que malinterpretaste lo señalado por Rosario, pues no es una apología en contra de uno u otro tipo de medicina. Si no que tiene que ver con que somos seres integrados, cuerpo y alma, que lo que pasa en un área afecta a la otra. En este sentido, el título de la columna alude a que todas las enfermedades son maestras que nos llegan a enseñar algo, que indican que estamos haciendo algo mal. Así no hay que ser reducciones y ver la enfermedad sólo a partir de la definición de la medicina, sino efectuar una introspección y ver cómo hemos estando enfrentando la vida en el último tiempo. De lo contrario, no sólo será más difícil sanarse, sino que nos seguiremos enfermando en otras áreas.

M. Angélica A.

22 de noviembre de 2011

Claro, cuando el malestar -la enfermedad- se hace grave, se toma en serio, hay que ir a consultar a un doctor que estudió medicina de verdad, para que le hagan exámenes que permitan dar un diagnóstico cientifico y acertado de la patologia que sufre. Después, ya tranquilos, volvemos a las terapias alternativas y "naturales" (como si las otras fueran artificiales) que son al final las realmente superficiales, las que no tienen un fundamento avalado por la ciencia y el conocimiento actual, tan necesario para cuando alguien, como dice la autora, "llegué al punto en que debía consultar si o si".

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