20 de 02 de 2012

Cap 2: Si se trata de un propósito noble…HAZLO!

Para mi gran sorpresa el Honorable Consejo resolvió acoger mi reclamo en contra del abogado colegiado, “por infracción a los artículos 1 y 30 del Código de Ética Profesional, aplicándosele la sanción de Censura por Escrito, con publicación en la Revista del Abogado en caso que no restituya los dineros solicitados dentro del plazo de treinta día corridos y contados desde la fecha de notificación de la presente resolución. Además se dejó constancia que la Consejera era partidaria incluso de aplicar la sanción de UN MES DE SUSPENSION, con Publicación en la Revista del Abogado”.

Ahora bien, para llegar a esta resolución mis descargos se enfocaron principalmente a:

Primero: El  incumplimiento de los objetivos establecidos por el profesional, y para ello puse a disposición del Colegio toda mi causa a través de un cuadernillo anillado que daba cuenta del desarrollo del proceso judicial con el fin de que pudiesen ellos evaluar dirimir su proceder.

Segundo: Objeté varios descargos “subjetivos” y otros argumentos  en el que el abogado, hacía referencia a  que “Temas sensibles como son los de familia, era recurrente que las expectativas de los clientes para con el profesional fuesen muy altas”…  a lo que señalé:

“Honorable Consejo, como periodista y con más de 10 años de ejercicio en comunicación estratégica, marketing y RSE, estoy conciente que hay variables que se escapan de nuestras manos, sin embargo, también se lo que es actuar con profesionalismo y excelencia además de la ética a la hora de emprender o asesorar a una persona “natural o jurídica” y en la actualidad el profesional que no es capaz de internalizar que todo lo que atañe a los seres humanos produce “sensibilidad” y “que es recurrente que las expectativas de los clientes para con el profesional sean muy altas” comete un grave error o por qué no decir un error garrafal.

Las expectativas de nuestros clientes/personas” están presentes en todas las disciplinas y áreas y los profesionales que ofrecen/mos un servicio tales como: médicos, abogados, dentistas, ingenieros, periodistas, en fin… saben/mos que debemos convivir con ellas. Debemos saber y entender que los clientes/personas están cada vez más informados y “desinformados” y que ellos buscan tanto en los productos como en un servicio ciertos atributos, que  en el primer  caso son: calidad, durabilidad, seguridad, exclusividad, estatus y en el segundo: conocimiento, experiencia, excelencia, capacidad de respuesta,  diligencia, compromiso, lealtad, entre otros que sin duda moldean sus expectativas.

Desde esta perspectiva  tal como lo hace un médico que evalúa a un paciente y establece un diagnóstico y el tratamiento más adecuado a seguir, para remediar una enfermedad o sobrellevarla, o un asesor en comunicación estratégica que establece una metodología de trabajo en la que plantea objetivos y resultados para crear, mantener y fortalecer la imagen de marca de empresas y/ o personas, el Abogado “XXX”,  quien lleva va más de 20 años especializado en el área familia y es profesor titular universitario, después de escuchar mi situación y requerimientos,  verbalizó su conocimiento, su especialización en este ámbito y su capacidad de empatizar con la problemática existente, finalmente materializó su decisión de representar  mi causa, y  es él, quien con todos los antecedentes, estableció los objetivos concretos, porque conocía el “arte de su oficio”, y detalló: alcances, procedimientos, etapas, entre otros aspectos claves para lograr el cumplimiento de éstos. Además no puedo dejar de mencionar que es la misma testigo la que lo recomienda por su conocimiento, experiencia, trayectoria e “inteligencia emocional”. Por tanto,  si el honorable consejo me lo permite, ofrecer los servicios de otro profesional mujer, no es  la “preocupación”  que aqueja a la testigo del abogado XXX  y que materializa en el mail con fecha 30 de septiembre de 2009 sino que es ella representar mi causa”.

Es por ello que Ruego a los Señores Consejeros del Colegio de Abogado:

-       Inhabilitar a la testigo presentada por el abogado por su falta de imparcialidad.

-       Interceder y solicitar al abogado la devolución de los 2/3 de los honorarios ya cancelados debido al incumplimiento de objetivos y el costo que eso conllevó en la contratación de un nuevo profesional para que prosiguiera con el proceso, teniendo también presente la desventaja asociada a esta acción.

…Y pese a que se resolvió a mi favor, la última palabra no está dicha, pero si se que El mundo gira, da vueltas y cuando actúas con la convicción de que tus actos han sido guiados por un propósito noble, la vida se encarga finalmente de subsanar el error.

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