05 de 03 de 2012

“Deja que las cosas fluyan”

Queridas Taconeras ¿¡Qué cresta significa esto de dejar que las cosas fluyan y qué al parecer últimamente se ha vuelto tan popular?!… Le doy vueltas a la frase y trato por todo los medios de darle una explicación, de aterrizarla, de objetivizarla, de volverla más concreta… claramente no me resulta (parece que soy de otro planeta) debido a que no creo en la “predeterminación”, que pienso está oculta en esto de “dejar ser”, sino que en “la determinación para hacer que las cosas sucedan”, o al menos darle un empujoncito a las variables que no manejamos y que queremos que sucedan… Eureka! la gran respuesta está en el “equilibrio” de las cosas: en el equilibrio de la razón con la emoción, en el deber ser y el querer hacer, en el soltar y el permitir, en el darse licencias ¿Qué es eso? Mmmm eso me gustó! ¿Cuándo había sido posible algo así??… ¡Ni siquiera en mi mejor época de soltera…Jamás!

¡Perfecto! ¡¡Cerrado!! ¡Después de tanto tiempo este fin de semana será mío! Y me “escapo” sólo provista de un vestido, un libro y un bikini para descansar y armonizar mi cabeza y mi cuerpo (Esto de viajar liviano es raro pero a la vez me produce nervio y siento que será divertido. ¿Cuál será el destino? Mmmmmm… Y llamo a un hotel al que siempre voy, al que he ido también con mi hijo y que se que es como llegar a mi casa).

Taconeras,  ¿Qué les puedo decir? la experiencia era/fue totalmente distinta a todas las anteriores: hace un par de semanas corría a 100 kilómetros por hora detrás de mi hijo, jugué y me bañé “como cabra chica” en el mar y hoy estoy/estaba “como cabra chica” en el mismo lugar a 1 por hora, leyendo y tomando sol ¡Increíble pero cierto! en resumen “nada es/era como fue o como había sido”.

La antigua y filosófica frase del mundo griego “nadie se baña dos veces en el mismo río” (acuñada por Parmenises y Heráclito y posteriormente analizada por Platón), que dicho sea de paso sigue totalmente vigente y además es contingente pensando en la vuelta de vacaciones,  también me sirvió para explicar “la fluidez de las cosas” al compás de la sublime melodía que sólo producen las olas… Por tanto, nada es absoluto, las cosas “siempre devienen”, hay un mundo afuera que está “fluyendo”, “cambiando”, “renovándose” permanentemente, y que rico que sea así, el punto es cuánto me durará el relajo para que todo lo anterior no quede en el “olvido” y me vuelva a incomodar el “dejar que las cosas fluyan”.

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