19 de 06 de 2012

Soltera Otra Vez

El nuevo boom mediático por la teleserie nocturna “Soltera otra vez” ha puesto en evidencia un fenómeno que se venía observando hace un tiempo: cada vez hay más mujeres solteras después de los 30, muchas de ellas por elección y otras tantas porque no han encontrado “al hombre de su vida”, se encuentran a esta edad solteras y sin compromiso. Fenómeno nada extraño en los tiempos actuales, en que ya no valen las recetas de nuestras madres o abuelitas para tener una feliz relación de pareja, ahora tenemos diferentes expectativas sobre las cosas y tanto las mujeres como los hombres tenemos que aprender a relacionarnos a través de nuevos códigos sociales y maneras de estar en pareja bastantes diferentes a las que vimos en nuestros padres.

No hay duda que el mundo ha cambiado y lo sigue haciendo, junto con las variaciones de la economía, el clima y el desarrollo tecnológico, suceden cambios sociales que incluyen la manera en que se relacionan hombres y mujeres. Las crisis de roles, masculino y femenino, han desembocado en una verdadera confusión para muchos, que no logran definir con claridad qué es estar en pareja, cómo conseguir una y ser feliz en el intento.

Como todo lo relacionado con los seres humanos, hay varios factores que pueden influir para que esto ocurra, cada persona tiene su propia manera de ver las cosas, pero generalmente lo que nos sucede a las mujeres es que  nos vemos profundamente desorientadas a la hora de encontrar una pareja, esto es porque no tenemos claro nuestro rol como mujeres modernas en una relación de pareja; muchas temen repetir historias de desavenicencias de sus padres, o tienen demasiados prejuicios con respecto a los hombres por malas experiencias del pasado. Una buena manera para detectar lo anterior es ser de ese tipo de mujeres que continuamente dice “todos los hombres son…” no importa con qué adjetivo se termine la frase, al englobar a todos los hombres en una categoría ya estoy prejuzgando como género a todos quienes pertenezcan a este grupo y me cierro a nuevas posibilidades.

Con frecuencia nos empeñamos en ver las diferencias que tenemos con los hombres y olvidamos las similitudes, que a muchos no les sea fácil hablar de sus emociones no quiere decir que no las tengan y que no actúen en coherencia con ellas. Lo mismo nos sucede cuando nos preocupamos excesivamente de ponemos a la altura intelectualmente o en capacidades con una persona del otro sexo y descuidamos nuestro lado sensible, compasivo y conectado porque lo relacionamos con debilidad.

Como mujeres modernas tenemos muchos desafíos por delante, pero de ellos el más importante a mi juicio es no perder nuestra esencia, no olvidar que por sobre todo somos mujeres depositarias de la confianza y seguridad en el mundo, somos las encargadas de acoger y recibir, de escuchar y ser sensibles a las necesidades de los otros. Tenemos una naturaleza potente pero a la vez invisible y sutil, por lo que es nuestro deber preservar quienes somos, para no descuidar nuestros cimientos y olvidar nuestro propósito irremplazable en el mundo.

¡Un abrazo cariñoso a cada una!

Rosario Matte Covarrubias

Psicóloga, Terapeuta Corporal www.rosariomatte.com

2 comentarios

pam

19 de junio de 2012

me encanta esa teleserie!!! pero estoy un poco lejos de los 30 aun jaja

Angelita

19 de junio de 2012

Me encanto el reportaje :D, sobre todo que no tenemos que perder nuestra esencia en estos tiempos

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