03 de 07 de 2012

¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Existen momentos en nuestra vida donde todo pareciera confabularse en contra de aquello que queremos, nos ponemos a correr buscando algo indeterminado, con el objeto de sentir que estamos avanzando hacia algún lugar o con la esperanza de encontrar la ansiada tranquilidad en alguna parte.

Son en esos momentos cuando me pregunto a mi misma porqué me puse una carga tan pesada, trato de mirarme en perspectiva y entender las razones que me tienen corriendo no sabiendo bien hacia donde ni cuál es el objeto de esa extenuante carrera. En la mayoría de los casos me encuentro con viejas ideas de auto exigencias y miedos al fracaso que me paralizan y ponen a ver todo de manera negativa. Me inunda la tristeza y la rabia, busco culpables que no son otra cosa que espejos de la desprotección a la que me estoy sometiendo. No estamos diseñados para estar estresados, no debiéramos estarlo nunca, si llegamos a ese punto quiere decir que no estamos cuidándonos como debiéramos, que estamos priorizando cosas externas a nuestra felicidad interna que es siempre lo más importante.

Recordemos que para vivir en armonía tenemos que cultivar nuestra felicidad interna: agradecer lo que tenemos a diario, ser flexibles con nuestras ideas y planes, pero sobre todo ser compasivos y cariñosos con nosotros mismos para poder irradiar todo eso hacia afuera y compartirlo con los demás. Hay veces que no nos damos cuenta y estamos pasando a llevar cosas fundamentales para nosotros mismos, como son la paz interna, el equilibrio, la salud o el amor de nuestros seres queridos. Las razones que tenemos para ello tienen relación con la manera en que queremos vernos, es decir, nuestro ego, la manera en “tenemos” que ser, porque nos enseñaron cómo debíamos ser o simplemente porque nos pusimos esa meta en la vida, en definitiva: nuestra rigidez.

Un buen ejercicio para poder des estresarse en estos casos es “soltar”, esto quiere decir dejar de poner el foco en lo que debiésemos hacer y mirar lo que ya hemos hecho. Para esto es fundamental aprender a felicitarnos y tratarnos como cuando un niño ha hecho bien la tarea: con orgullo y compasión. Recordemos que ya somos perfectos, el problema es que continuamente lo olvidamos, todo lo maravilloso y bueno radica en nuestro interior, la meta es descubrirlo y potenciarlo. La mejor manera para hacerlo es desarrollando el autocuidado, esto es descubrir lo que nos hace bien y lo que nos hace mal, “cuidarnos” como lo haría una madre a una hija. Al hacerlo nos conectamos con lo más profundo de quiénes somos, escuchamos nuestras necesidades, las acogemos y nos validamos y aceptamos por quienes somos, no por quienes quisiéramos ser y entonces como obra de magia todo vuelve a estar bien, en equilibrio y paz.

Invito a todas las taconeras a cuidarse internamente…

¡Un abrazo cariñoso a cada una!

Rosario Matte Covarrubias

Psicóloga, Terapeuta Corporal www.rosariomatte.com

3 comentarios

nelly lopez

06 de julio de 2012

paren el mundo que me quiero bajar fue lo que pense el dia que perdi a mi padre llenaba mi vida era mi pedazo de cielo con su partida tambien se fue parte parte de mi vida

María José

04 de julio de 2012

me encantó este post. .. en mi vida siempre estoy en busca de algo que me haga feliz o sentir que estoy avanzando! y eso me ahoga sinceramente u,u

cristina

03 de julio de 2012

Me encantaria ser mas equilibrada, las situaciones de estres me superan y me vuelven muy insegura, pero al final .... me encuentro una winner, aunque haya fracasado en todo, siempre aprendo algo, experiencia, conozco mas de mi, etc...

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