09 de 01 de 2013

¡No me miren!

Es verano y comenzamos a ponernos ropa más liviana, a mostrar más el cuerpo y por lo tanto a sentirnos más expuestas. A quienes están en armonía con su imagen personal no les dedico esta columna, se la dedico a todas quienes sufren en verano porque no se sienten cómodas en su piel.

Lo que generalmente nos pasa es que en esta época se hace evidente todas esas partes del cuerpo que podemos disimular en invierno y nos invade la vergüenza, rabia y culpa. ¡Ojalá nadie nos mire! Nos sentimos feas y preferimos escondernos bajo una toalla o quitasol. Nos acercamos con temor a los demás, odiamos encontrarnos con gente en la calle, las aglomeraciones y los eventos sociales.

Cuando pregunto en mi consulta qué es lo que más les preocupa a mis pacientes de esta situación, generalmente me responden que reaccionan al miedo de lo que piensen o digan los demás, y es ahí donde me doy cuenta del enorme poder de proyección que tenemos dentro.

Lo que ocurre en estos casos en que estamos proyectando en los demás lo que interiormente pensamos de nosotras mismas, el problema no es lo que los otros piensan o digan, el problema radica en que no nos sentimos dignas o deseables para ser vistas por otros, tenemos a un crítico dentro que reprocha nuestra manera de ser  y nos descalifica continuamente, que nos impide ser libres y aceptarnos tal y cual somos, otro tanto ayudan la publicidad y los medios mostrándonos siempre ideales de belleza inalcanzables para la mayoría de las mujeres.

Lo importante aquí es darse cuenta que la aceptación por nosotras mismas es algo que podemos trabajar.  Tanto nos esforzamos para vernos delgadas, atléticas, jóvenes, cuando nada de eso tiene sentido si primero no somos capaces de mirar lo que somos y quererlo, de lo contrario viviremos siempre disconformes, batallando con nuestros  “defectos” sin estar nunca satisfechas y agradecidas del cuerpo que nos pertenece.  Aprendamos a mirarnos con cariño, como las madres cuando miran a sus hijos, sin prejuicios, sin mediciones, con los ojos del corazón. Eso sin duda nos acercará cada día más a la verdadera belleza.

¡Un abrazo a todas las taconeras y que este nuevo año esté lleno de bendiciones!
Rosario Matte C
Psicóloga/ Terapeuta Corporal
www.rosariomatte.com

2 comentarios

Angelica

10 de enero de 2013

Excelente columna, creo que es claro que es como muchas nos sentimos día a día, hay mucho que trabajar pero se puede, hay que aprender a quererse, a mi me cuesta un monton pero creo que hay que dar pasitos todos los dias hasta que lleguemos a aceptarnos como somos

Verónica

09 de enero de 2013

Muy buena columna, siempre me pasa eso, me siento incómoda con mi cuerpo. Siempre he sido pudorosa, pero este año engordé 7 kilos en poco tiempo y ahora lo soy aún más. Y lo que es peor aún, es que sigo comiendo de forma excesiva, yo digo que es ansiedad.

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