23 de 01 de 2013

¿Envidiosa yo?

Ayer me llamaron de un canal de señal internacional para hablar sobre la envidia, tema no menor ya que hace poco tiempo atrás un joven colombiano asesinó a su mejor amigo después de saber que este entraría a la Universidad de sus sueños.

Pienso que la envidia es una de las causas más potentes de infelicidad, el sentir tristeza o pesar por la felicidad de los demás es estar realmente desconectado del amor y lo bello de nosotros…

Pero debemos admitirlo, todos hemos sentido envidia alguna vez, cuando el deseo se apodera de nosotros y nos sentimos amenazados frente a los éxitos ajenos, sumado al mundo consumista y globalizado en el que vivimos donde siempre hay que ser y tener más, las redes sociales y facebook  nos bombardean con fotos de la vida “perfecta” de nuestros amigos, con ilusiones de logros donde cada uno muestra su mejor cara al mundo.

¿Cómo evitar sentir envidia?

Lo primero y más importante es reconocer que la sentimos, que a veces nos alegramos de los fracasos ajenos y nos entristecemos de sus logros. Al hacernos cargo de nuestras carencias y necesidades,  podemos ocupar esa información para hacer cambios concretos en nuestra vida, fijarnos metas, mirar nuestras cualidades y agradecer lo que sí tenemos. Sentimos envidia como resultado de una baja autoestima, desvalorización e inseguridad, la buena noticia es que siempre podemos trabajar en ella para sentirnos más a gusto con nosotros mismos y dejar de proyectar afuera el dolor y la falta que tenemos en nuestro interior.

La envidia positiva es la que estimula nuestro deseo de mejorar, se transforma cuando somos capaces de admirar al otro e imitar sus pasos, encontrar inspiración en los demás para crecer internamente y lograr nuestros sueños.

¿Cómo protegernos de la gente envidiosa?

Si sentimos que hay envidia a nuestro alrededor debemos intentar dejar de frecuentar a esa persona ya que nos contamina y daña nuestra autoestima, tanto las emociones positivas como negativas son contagiosas, por lo tanto debemos aprender a protegernos de aquellas que son dañinas para nosotros. Si no podemos alejarnos de esa persona o grupo de personas debemos contra atacarla con su antídoto: la generosidad, si nos mostramos abiertos y generosos con los demás, en tiempo, conocimientos, compañía, atención, tarde o temprano lograremos que eso se devuelva a nuestro favor… eso si, siempre teniendo cuidado de que no nos hagan daño, ser honestos y francos con los demás y con nosotros mismos manteniendo nuestra dignidad y haciendo caso a nuestras emociones. Recordemos que solo podemos entregar lo que tenemos, para ser generosos con otros debemos primero ser generosos con nosotros mismos.
Espero que estos tips hayan sido de ayuda para Ustedes…

¡Un abrazo cariñoso  a todas las taconeras!

Rosario Matte C
Psicóloga/ Terapeuta Corporal
www.rosariomatte.com

3 comentarios

HELENE SANTOS

16 de abril de 2013

YO ME CONSIDERO UNA MUJER ENVIDIOSA POR COSA MATERIAL DE ROPA SOY ASI POR UN TEMA QUE NO PUEDO DECIR ES SECRETO.

ma. carolina

30 de enero de 2013

La envidia " sana " no EXISTE, SALUDOS

josefina

25 de enero de 2013

Muy de acuerdo! El primer paso reconocer la envidia que sentimos, desde ahí podemos revertirla a admiración e inspiración para alcanzar lo mismo que los otros!

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