23 de 04 de 2013

Opera Garnier, un must!

Seguramente la culpa de que ame a París –y sienta su esencia como mi propia casa– la tiene mi padre, un francés que vivió hasta los 26 años en los Alpes, en un pueblo llamado Albertville. Me fascinan sus calles, la facilidad con la que uno puede ubicarse, todo es tan claro, tan limpio. El aire es fresco, la comida es deliciosa, la gente es clásica y muy elegante y, porqué no decirlo, los franceses son tan guapos!

La semana pasada L’Oréal Paris convidó a un grupo de periodistas a la capital francesa. La idea era poder conocer de primera fuente un revolucionario tratamiento cosmético de resultados igualables a los de un láser. Y si bien trabajamos bastante, también tuvimos tiempo libre. Preciados minutos que ocupé entrando al fabuloso Opera Garnier de París, uno de los teatros musicales más importantes del mundo.

Te lo cuento porque generalmente cuando uno va a París da prioridad a museos como el Louvre y Orsay, la Torre Eiffel, Notre Dame. Y por el Opera Garnier uno suele pasar por fuera, asombrarse con su fachada, tomarse una foto de rigor desde la vereda del frente y ¡listo! Y entrar, contemplar lo que es esta majestuosa obra de arte, creación de Napoleón III, es una experiencia inolvidable.

Al entrar uno se enfrenta con la gran escalera, luminosa gracias a arañas que hoy funcionan con luces eléctricas casi idénticas a las velas. La emoción es profunda al saber que este lugar estuvo lleno de complicaciones al ser construido, entre ellas el paso de aguas subterráneas que demoraron 8 meses en poder desviar. Su biblioteca, otra sala imponente que guarda libros con las partituras de la música más famosa, es un tema aparte. Aquí todo es muy formal, muy ordenado, clásico, formidable. Están las óperas más conocidas representadas en escenarios diminutos, como una manera de rendir homenaje a los creadores. Al final de este recorrido, un cuadro inolvidable de Carmen, aquella gitana rebelde.

Cuenta la historia que cuando Bizet la creó, la sociedad parisina consideró que era demasiada liberada, faltó poco para que dijeran que era una basura. Como siempre sucede en esta vida, Bizet tuvo que morir para que la gente considerara que Carmen merecía una oportunidad. Le modificaron ciertos arreglos, la volvieron a estrenar y desde esa época es una de las óperas más famosas y representadas del mundo.

El grand foyer (salón donde la gente esperaba en los entre tiempos), es un lugar de lujo extrema, sobrecogedor, no tengo muy claro porqué me emocionó aún más que la Galería de los Espejos de Versailles. Precioso! Imperdible es salir al balcón del Opera y contemplar París, sentir la energía de esta cuidad.

El gran salón es bastante más pequeño que salones grandiosos, como el del Teatro Colón, en Buenos Aires, otro fascinante imperdible en esta existencia, más aún ahora que está recién restaurado. No obstante, el Opera Garnier luce orgulloso una araña de 8 toneladas y, por supuesto, al ser completamente tapizado por felpa roja de la mejor calidad, genera un momento muy mágico, inexplicable. No sé si lo imaginan como yo, pero cuando no existía electricidad, debían alumbrar esto con velas, cuya esperma caía sobre la cabeza de la gente que estaba en la platea. Por eso este era el sector más económico, contrario a lo que sucede hoy. Y como las velas duraban solo media hora, las óperas debían ser interrupidas cada ese rato, necesitando de media hora más para su cambio. Esto hacía demoroso los procesos, los que además poseían un calor extremo en verano.

Cómo perderte este espectáculo? Además, si sabes las fechas en que irás a París, busca en este link (http://www.operadeparis.fr/) si hay espectáculos, existen entradas de todos los precios y ya no es necesario ir vestido de gala o con mucha formalidad. Sólo asegúrate de que el espectáculo elegido diga que será presentado en Opera Garnier. Opera Bastilla es otro lugar, más moderno y sin la majestuosidad de antaño.

¿No tienes tiempo para la visita pero sí quieres poder comprar música clásica, ópera? Entonces ve directo a la boutique de la Opera Garnier, allí encontrarás Cds y Dvds seleccionados por la Academia de Música y no tendrás la sensación de estar comprando algo que después no te gustará por su nivel de representación.

París y su arte, algo que engrandece el corazón!

1 comentarios

pao

23 de abril de 2013

que linda experiencia...

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