05 de 06 de 2013

Cuando mi rollo son “los rollos”

El problema del sobre peso es un tema más que conocido entre las mujeres, no hay reunión con amigas donde alguna manifieste su malestar acerca de “esos kilitos de más” que no ha podido bajar  y que la hacen sentir insegura, poco atractiva, en definitiva, disconforme con su cuerpo.

Muchas acuden a doctores especialistas, nutricionistas, siguen dietas rigurosas que tarde o temprano terminan en nada  y lo peor es que quedan sumidas en la sensación de que no tienen remedio, que nunca podrán bajar de peso, por lo que están condenadas a sentirse mal con su cuerpo de por vida.

Desde mi punto de vista, pienso que  el tema del sobre peso es visto por el común de las personas de una manera simplista, ya que en general incluye solamente la visión de la alimentación y solo en algunos casos se complementa con otros aspectos.

Recordemos que somos una unidad cuerpo y mente,  no podemos separarnos de la inmensa complejidad que somos, es por eso que me he dedicado en los últimos años a estudiar la misteriosa influencia de las emociones en el sobre peso, y ciertamente hay una relación bastante importante  por eso muchas veces queremos bajar de peso pero no lo conseguimos  y esto se puede deber a múltiples factores psicológicos y emocionales que  cambian la manera de funcionar de nuestro cuerpo, boicotean nuestra voluntad,  y ganas de estar contentas con nuestro físico.

Esto no solo quiere decir que las personas comen más cuando están tristes, deprimidas o ansiosas, sino que además nuestro cuerpo funciona de manera  distinta frente a estas emociones metabolizando los alimentos.  En palabras del Doctor Stephane Clerget: “una mala regulación de nuestras emociones puede inducir variaciones de peso sin que existan verdaderos excesos alimentarios o trastornos del comportamiento alimentario”, es decir podemos comer lo mismo y engordar más o menos dependiendo de la regulación de nuestras emociones.

Frente a este panorama recomiendo a las personas que me consultan trabajar en lograr un equilibrio emocional y mental para que eso se vea reflejado en su físico, es decir hacer un cambio de adentro hacia afuera, reconociendo que no existen las dietas milagrosas que nos transformarán como la Cenicienta sino que combatir el sobrepeso es un proceso que involucra autoconocimiento y valentía, mirarse desde lo más interno para cambiar mis emociones negativas y pensamientos rígidos por ser una persona más libre y segura de sí misma.

http://www.rosariomatte.comRosario Matte Covarrubias

http://psicologacorporal.blogspot.com/Psicóloga- Terapeuta Corporal

 

 

 

3 comentarios

Lorena Medina M

07 de junio de 2013

Los kilosssssss uufufufu mi lucha for ever for ever morire luchandoooo intento y re intento ser delgada y no hay caso caigo y vuelvo a engordar de hecho ya este invierno subi unos 3 kilos y quiero puro bajarlo y no puedo soy super tentada con las cosas dulces, ricas que existen en este mundo..me quiero proporner retomar el deporte pero mi horario de pega es largo..me q

Rosario Matte

06 de junio de 2013

Hola Mary! que importante la pregunta que planteas ¿cómo desaprendemos la asociación comida- gratificación? Muchas veces me llegan personas a la consulta con tu misma pregunta. La verdad es que según mi experiencia no podemos desvincular a la comida del placer, porque desde las edades mas tempranas están unidas, los niños no solo toman pecho por hambre sino también por necesidad de seguridad y conexión con sus madres, desde ahí en adelante no comemos solo por la necesidad de nutrir nuestro cuerpo sino que por muchísimas razones emocionales y sociales anexas y está bien que así sea, siempre y cuando mis emociones estén equilibradas...lo que pasa en general es que las personas comen como autómatas, tragando sin realmente asimilar lo que están echándose a la boca, descuidándose a sí mismas como si fueran basureros o llenándose de comida para aminorar el dolor y la impotencia, aquí no hay equilibrio, no hay verdadero placer al comer y es justamente ahí donde radica el problema. Regalarme un pastelito después de un día duro y disfrutarlo como recompensa no tiene nada de malo! El problema es cuando todos los días me como un pastel para no sentirme tan sola, se entiende?. Gracias por tu comentario. Cariños!

Mary

05 de junio de 2013

¡Qué cierto lo que dices!. En lo personal, desde que tengo memoria, he estado batallando con el peso. No porque tenga sobrepeso, precisamente, pero tengo tendencia a engordar y me cuesta mantenerme en mi peso ideal. He intentado diversas estrategias, dietas, médicos y "gurues" al respecto, ja!!!. Además de dinero, obviamente. Sin embargo, pese a que soy consciente de qué debo comer y qué no, siendo muy controlada al respecto, me es inevitable tener unas "salidas" un par de veces a la semana, sea porque tuve alguna junta social, sea porque justo en la casa habían cositas ricas a las cuales atacar. Tienes toda la razón en que lo emocional juega un papel crucial. Ahora ¿cómo desaprendemos la asociación comida-gratificación?. Dicen que hay que ser conscientes de la emoción, pero claramente eso no es suficiente para controlar las ganas de comer cosas calóricas sin tener hambre. Creo que este es un temón y un problema para la mayoría de las mujeres que asimilamos rápidamente todo lo que comemos.

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