18 de 12 de 2013

Conocer es Amar

“Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve…Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor…Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.” (Paracelso)

Hace algún tiempo vengo leyendo, investigando y experimentando sobre el amor,  un tema no menor considerando que es el motor y el centro de nuestras vidas. Porque en definitiva todos buscamos ser amados, sin embargo muchas veces no sabemos cómo amar.  Como terapeuta siempre me había enfocado en trabajar con el sufrimiento de las personas viendo el tipo de dolor de cada cual y cómo se formaba, sin embargo con el tiempo me doy cuenta de que sanar, es conocer y conocer es amar, esto quiere decir que no existe en el mundo poder más grande y completo que el del amor.

Como adultos tenemos un especial acercamiento al amor a través de nuestras relaciones de pareja y con nuestros hijos, que son espejo de todo lo que tenemos dentro, de la inmensa capacidad de amar pero también de nuestros más grandes sufrimientos y dolores. Cuando comenzamos una relación amorosa por ejemplo, tenemos la sensación de estar completos, que el mundo gira a nuestro alrededor, experimentamos la alegría, belleza y perfección que el amor contiene, pero con el tiempo nos damos cuenta que amar no es tan fácil como muchas veces lo suponemos, requiere de una inagotable humildad y capacidad de autosuperación, y tanto es así que  las relaciones de pareja y con nuestros hijos nos ofrecen la oportunidad de desarrollarnos como personas y espiritualmente. ¿Pero cómo lograr esto?

A muchas de las personas que me visitan en la consulta les propongo mirar a los demás como un espejo, pensando que  las cosas que nos molestan de quienes nos rodean en general son un reflejo de las cosas que verdaderamente nos importan, de características que tenemos que trabajar en nosotros mismos. Por ejemplo,  si  considero que mi pareja es una persona egoísta y es algo que reclamo a menudo,  desde este enfoque se puede interpretar  que esto me sucede porque yo misma no estoy siendo capaz de verme, de cuidar mis espacios personales, de valorar “mi metro cuadrado”, de conocer mis necesidades y satisfacerlas, en definitiva estoy siendo egoísta conmigo misma.

Las personas que nos rodean, nuestros seres queridos tienen todas las cualidades que ya existen dentro de nosotros,  lo que nos permite reconocerlas y amarlas en esa persona, pero también tienen nuestros defectos o lo que no somos capaces de proporcionarnos a nosotros mismos. Muchas veces en las relaciones íntimas de amor como las de pareja  y con nuestros hijos reflejamos los más profundos temores, como el no ser queridos, el ser abandonados o rechazados, pero debemos aprender a mirar estos sentimientos como parte de lo que somos nosotros en este momento y dejar de culpar a los otros sobre cómo nos sentimos.

Recordemos que la felicidad es tarea personal, no depende de nadie más que de cada uno proporcionársela y hacerse responsable de ella, eso no quiere decir que no me interesen los demás, sino que para hacer feliz a otros, primero debo ser feliz yo, en la lógica de que no puedo dar lo que no tengo. Es verdad que la felicidad en general tiene relación con dar a los demás, pero para que sea completa, ese dar debe ser equilibrado con saber recibir y sentirse profundamente amado y agradecido con la vida. Para esto el primer paso es conocerme, saber lo que me hace feliz y aprender a amarme como soy.

Rosario Matte Covarrubias

Psicóloga , Terapeuta Corporal.

www.rosariomatte.com

 

 

 

6 comentarios

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24 de diciembre de 2013

Totalmente de acuerdo con el artìculo. Buenìsimo. Y totalmente en desacuerdo con el comentario de arriba. Personalmente el amor es uno solo. Nada de terrenal y celestial, es uno solo.-

CARLOS CERVANTES LOPEZ

19 de diciembre de 2013

En relación al articulo: El dinero nos separa, mi opinión es la siguiente: en realidad no hay amor en la pareja, los dos solamente piensan de manera egoísta en ellos. La Biblia nos habla del amor verdadero, este en incondicional y sacrificial y el mejor ejemplo nos lo enseña Jesucristo, muriendo por nosotros en la Cruz para nuestra salvación, y pide a Dios que perdone a quienes lo juzgan, lo condenan y lo ejecutan. La Biblia nos dice que el amor verdadero no es egoísta, no tiene temor, todo lo cree, todo lo tolera, no se paga de si mismo. . .Este es la forma en que Dios nos ordena amar a nuestro prójimos, este es amor Divino, lo demás es terrenal.

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