26 de 03 de 2014

¿Acoso callejero o “piropos”?

A quién no le ha pasado ir caminando por la calle y súbitamente sentirse tensa, asustada, humillada al ver como un hombre desconocido te mira pasar con cara lujuriosa, descarada, violenta y como si fuera poco ¡te silba!, te dice algo (qué prefieres ni entender) o hace algún ruido desagradable…

Bueno, eso es acoso callejero y todas lo hemos vivido más de una vez. Algunas de nosotras experimentamos esto a diario cuando salimos a la calle, a muchos les parece normal, pero no es así, tiene consecuencias en nosotras y condiciona nuestra libertad de varias  maneras.

Por ejemplo, en la forma de vestir. No queremos vernos demasiado sexys para no llamar la atención de estas personas y no tener que sufrir la desagradable experiencia de sentirse intimidadas por miradas, gestos y palabras de personas que no conocemos.

Otra manera en que minan nuestra libertad, es cuando a veces nos vemos forzadas a cambiar de ruta al caminar por culpa de esta costumbre machista y mal educada de muchos hombres.

Sin mencionar lo desagradable a nivel emocional que resulta sentirse impotente en una situación donde claramente estás en desventaja (físicamente) y no has hecho nada para merecer semejante trato.

Algunos hombres argumentan que lo hacen para que la mujer se sienta bien, “para resaltar su belleza”. Esto demuestra que claramente nunca le han preguntado a una mujer qué siente al enfrentarse a una situación así, otros dicen que son “piropos simpáticos, con ingenio”, pero pongámonos la mano en el corazón ¿Cuántas veces han recibido un piropo ingenioso? ¿Uno que me cause risa?, de verdad son los menos.

La mayoría de los “piropos” que recibimos a diario son intimidantes, nos asustan, nos hacen ponernos a la defensiva, a sentirnos inseguras, ya que no sabemos si ese desconocido que habla tan lenguarazmente está pensando ir más allá, en hostigarnos hasta que las palabras terminen en acción.

Por eso no hacemos nada, los ignoramos, esperamos pasivamente a que el mal rato termine y otras más osadas contestan con improperios devolviendo con la misma moneda el agravio.

Yo les propongo hacer algo distinto frente a los acosos callejeros, es algo que estoy haciendo hace un tiempo con bastante éxito y que a mi modo de ver puede ser el comienzo de una “Revolución pacífica”, porque creo que la violencia solo crea más violencia.

Cuando alguien me grita cosas, yo no sigo caminando como antes lo hacía, ahora me detengo y miro a esa persona, no con rabia, ni con temor, sino como una persona mira a otra, en ese momento en mi cabeza pienso “soy un humano y tu también lo eres, no tienes por qué ser violento conmigo”, no le grito de vuelta, sino que le hago entender que no pasó desapercibida su actitud, y que yo no soy un objeto sexual ni un animal, soy una persona con dignidad.

En mi cuerpo trato de reflejar esa dignidad, me paro derecha pero a la vez relajada y no aparto la vista de sus ojos, que en un momento parecen desafiantes, pero que al corto tiempo se asustan y muchas veces huyen avergonzados. Cuando logro que eso ocurra me felicito, siento que gané.

Ahora les debo aclarar que esto lleva práctica, algunas veces la rabia o el miedo me ganan, o cuando son muchos los que me gritan prefiero no exponerme (una vez mientras pasaba por debajo de un edificio en construcción, unos obreros que trabajaban ¡¡ me tiraron clavos!!).

Pero mientras más lo practico, mejor me siento, me ayuda a pensar que tengo el control, que si soy lo suficientemente fuerte, puedo poner las cosas en su lugar y hacer que la otra persona entienda que lo que hace es vergonzoso, y que por una vez en la vida se cuestione si es tan normal gritarle cosas a las mujeres en la calle.

¿Qué actitud nueva se les ocurre tomar para que los demás tomen conciencia de lo irrespetuoso de los “piropos”? ¡Comenten!

Rosario Matte
Psicóloga / Terapeuta Coporal.


www.rosariomatte.com

3 comentarios

Nicki

11 de abril de 2014

Coincido con el articulo. Estas situaciones son traumatizantes para las mas jovenes, porque los hombres no tiene nigun tipo de consideracion con respecto a la edad. No distinguen entre niñas y mujeres. Personalmente creo que se deberia regular esta situacion. No puede ser que cuando hace 40°C de calor tenga que ponerme remera y pantalon para que no me griten groserias en la calle o tenga que tomar otro recorrido para ir a la universidad. Saludos!.

Cristina

01 de abril de 2014

Nunca me voy a olvidar cuando tuve un día terrible en la universidad, y caminando para despejarme unos trabajadores de la contru me aplaudieron jajaj y me subieron tanto el animo, a mi me hacen sentir súper bien, también he tenido malas experiencias ... Pero una no se tiene que achacar por esas cosas.... No creo que sea algo tan grave, aunque deben haber mujeres mas sensibles. Mientras no pase a mayores :) Yo quiero mas piropos, por algo me arreglo todos los dias, se agradece que lo noten.

Constanza

27 de marzo de 2014

Hola, siempre leo tus artículos y me parecen muy interesantes. Con respecto al tema de los piropos, te encuentro toda la razón me siento muy identificada con las emociones que uno suele sentir, pero a la vez trato de no tomarmelo como algo personal, y seguir mi camino (cuando sucede esto), pero ahora trataré de poner en práctica tus consejos ! Saludos :)

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