11 de 08 de 2014

El tiempo es oro

Si bien la frase  “el tiempo es oro” tiene bastantes años de existencia, es en estos días atareados, en donde el paso rápido del tiempo nos afecta y domina, cobra relevancia y nos hace percibir el real valor del tiempo libre.

Algunos expertos señalan que la verdadera moneda es el tiempo, no el dinero. Siguiendo esta línea entonces parece necesario detenernos, mirar a nuestro alrededor y por supuesto a nosotros mismas para determinar cómo dos relevantes variables pueden afectar nuestro diario vivir:

1.¿El trabajo que tienes es de tu agrado?
Fundamental es esta respuesta, alguien una vez dijo algo así como: “trabaja en algo que te guste y no trabajarás ningún día de tu vida”. Es así, ideal que trabajes en algo que te apasione verdaderamente, que te motive a levantarte a diario y que te permita aprender y crecer profesionalmente. No hay otra opción.

2.¿Trabajas para vivir o vives para trabajar?
Además de tener un trabajo que te agrade, es fundamental que te permita dedicarte a las cosas que te hacen feliz y compartir con tus personas favoritas. No sacas nada con trabajar y trabajar, si finalmente no tienes tiempo libre para descansar, distraerte y disfrutar de las cosas simples de la vida con quienes más quieres.

Es por esta razón que contestar las sencillas preguntas antes expuestas pueden hacerte notar si las cosas están tan bien como te parecen o si necesitas un ajuste para aprovechar al máximo tu día a día. Ya que a veces el estar insertas en una rutina no nos permite ver las posibilidades que tenemos de buscar otros horizontes o modificar nuestras realidades laborales.

En caso de notar que el trabajo que tienes en vez de traerte gratificaciones te complica o entorpece tu armonía vital, no dudes en buscar otros horizontes. Si bien es verdad que debemos ser responsables con los compromisos adquiridos, no debemos transar nuestra salud física o emocional.

Siempre es más fácil encontrar trabajo si tienes uno, así es que la sugerencia es buscar otra ocupación tranquilamente cumpliendo con tus obligaciones laborales y dejando todo ordenado para tu eventual partida, lo cual tendrá dos posibilidades: Re encantarte con tu trabajo al darte cuenta que lo que hay afuera no es mejor que lo que tienes y no te agrada más. Tal vez entusiasmarte al tener todo en orden y bajo control;  o realmente permitirte dejar el trabajo que no te acomoda dejando todo listo para que tu sucesora lo asuma. Es buena idea que recomiendes a alguien que te parezca eficiente y a quien puedas contarle un poco sobre las funciones  que realizas antes de partir siguiendo tu meta.

En caso de estar sumida en el trabajo y no tener tiempo para hacer otras cosas que te generen satisfacción, es muy importante que generes las instancias sino podría, en algún momento, comenzarte a molestar o pasarte la cuenta: lo primero que pasa es que uno deja de compartir con los más cercanos y las relaciones comienzan a debilitarse. En otros casos, cuando las relaciones son del orden de la amistad, podemos distanciarnos de personas que eran valiosas para nuestra vida.

Siempre puede cuestionarse uno, bajar la carga horaria, solicitar modificaciones laborales y entender que el dinero no lo es todo, que el tiempo que “gastamos” compartiendo con los demás y haciendo lo que más nos gusta es tiempo para el alma y reconforma ante cualquier problema que pueda aparecer.
Somos afortunadas al compatibilizar y mantenernos en los lugares que nos aportan y donde podamos construir.

Varinia Signorelli Creus
Psicóloga Infanto – juvenil & femenina

@varisignorelli

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