18 de 08 de 2014

Cómo traer más presencia y conexión a tus relaciones

¿Cuándo fue la última vez que miraste a los ojos de un extraño -como al chico que te atiende en el café, o a la mujer en la caja del supermercado- y reconociste realmente su presencia? ¿Cuándo fue la última vez que miraste a los ojos de tu pareja, si ya la tienes, o a los ojos de tus familiares por un tiempo prolongado?  Esta habilidad se llama “extender presencia” a los demás y es una de las habilidades que necesitamos desarrollar y practicar para realmente crear relaciones con conexión.

Vivimos vidas tan ocupadas y enfocadas en tratar de lograr que las cosas sucedan, que es fácil que nos distraigamos y desconectemos de las personas que nos rodean. Por eso hoy quiero compartir contigo cinco poderosas prácticas para traer más presencia y conexión a tus relaciones, para practicar en tus encuentros diarios con la gente, y si aún estás sin pareja, para ir incorporando estas nuevas formas de manera que cuando esta aparezca, pueda reconocerte. Estas prácticas no te tomarán mucho tiempo, y pueden transformar cualquier relación.

1. Haz contacto visual: parece algo simple y obvio, pero haz el ejercicio de chequear durante el día con qué frecuencia y por cuánto tiempo realmente haces contacto visual con las personas que te encuentras. Y entonces trata conscientemente de aumentar ese tiempo. El contacto visual genera conexión e intimidad instantánea, incluso con extraños. Esto no sólo te permitirá  realmente ver a la otra persona, sino que también le permitirá al otro verte a ti.

2. Escucha: de acuerdo a Stephen R. Covey, autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, la mayoría de la gente no escucha con la intención de comprender, escucha con la intención de responder. ¿Con qué frecuencia te sorprendes ya con una respuesta lista para dar en tu cabeza antes de que la otra persona haya terminado de hablar?  Es lo que aprendimos en el colegio, cuando nos ponían buenas notas por dar buenas respuestas. A todos nos pasa. Y cuando te pase, trata de detenerte, trata de despejar tu mente con una respiración profunda, e intenta escuchar sin agenda. Trata de asegurarte de haber entendido bien a la otra persona antes de pensar en tu respuesta y antes de darla, incluso si es necesario, checkea con ella primero lo que has entendido.

3. Suelta tu agenda: Muchas veces nos involucramos en conversaciones y encuentros con otras personas con agendas establecidas en nuestra cabeza, enfocándonos en el resultado que queremos lograr en vez de en la conexión con la otra persona. Está bien y es natural tener preferencias por un resultado determinado, pero cuando logramos mantener la mente abierta, y mantener la conexión y la comprensión como nuestro norte ante todo, podemos sorprendernos con las soluciones que emergen de esa apertura. Ellas tienden a ser mejores y más eficaces que las soluciones a las que una persona sola puede llegar por su cuenta.

4. Muestra tu vulnerabilidad: para realmente crear conexión necesitamos ser valientes y dejarnos ver. La gente intuye cuando estamos hablando desde el corazón y cuando no. Hablar desde lo que nos importa en un nivel profundo, crea seguridad para el otro, hace que la gente acepte nuestra invitación y corresponda a nuestra vulnerabilidad. Conocer a otra persona sin escondernos detrás de una máscara, es una experiencia realmente satisfactoria y sanadora. El darnos cuenta de que tenemos miedos, preocupaciones y necesidades muy similares, nos conecta, hace que nos sintamos menos aislados y más apoyados en nuestras luchas diarias.

5. Ve con nuevos ojos: El destructor más grande de la conexión es imaginar lo que la gente es. Prejuzgar lo que la gente es, no le hace justicia al hecho de que las personas cambian y evolucionan en el tiempo y hace que interactúes con “la imagen” que has creado en tu mente en vez de la persona que tienes enfrente de ti. El peligro es que si proyectas tus imágenes en la gente durante un tiempo suficiente, empiezas a vivir de acuerdo a ellas. Así que ten cuidado con las imágenes que creas o, mejor aún, no crees ninguna imagen. Trata de darle a la gente el beneficio de la duda,  aprende a vivir con la incertidumbre y déjate sorprender.

Te invito a poner en práctica estas simples formas de extender tu presencia, y sorpréndete con lo que ellas son capaces de generar en tu mundo. ¿Qué cosa podrías hacer hoy para traer más presencia a tus relaciones y conectarte con tus seres queridos más profundamente?

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