04 de 09 de 2014

Hasta siempre Joan

Wp-Joan

Neoyorquina de tomo y lomo, estrella de Broadway, pionera del stand up comedy y súper mamá. Y bueno, una de las mujeres más deslenguadas de la televisión norteamericana. Aún con todos estos adjetivos creo que me quedo corta. Joan Rivers era mucho más que alguien que se reía de las malas decisiones que tomaban los famosos a la hora de pasar por una alfombra roja, Joan es y siempre será un ícono.

Nunca estudió teatro, pero aunque nadie puede negar que su talento para la comedia era innato, Joan siempre admitió que hacer reír era un trabajo muy duro. Llegó casi por casualidad a pisar un escenario en la década de los 50 y su debut en el teatro fue junto a una, en ese tiempo, desconocida Barbra Streisand. Luego pasó por muchos programas de la televisión norteamericana -como el Tonight Show y Saturday Night Live- hasta que tuvo la oportunidad de tener su propio late. Fue en esa época en la que la vida de Joan cambió. Su programa no tuvo los resultados esperados, el canal quiso despedir a su marido (quien era el productor) y finalmente ambos se quedaron sin trabajo. Tres meses después su esposo se suididó y Joan se quedó sola con su hija Melissa.

Una dupla de oro. En eso se convirtieron las geniales Joan y Melissa. Durante años pudimos ver su única dinámica de madre e hija mientras comentaban los looks de las celebridades en la red carpet. Pero Joan fue siempre la que se robó la atención con su capacidad de reírse de sí misma, de destrozar a un entrevistado de una forma aguda y a la vez sutil y claramente, con su estilo inigualable. Por suerte, en esa avalancha de reality shows que se transmiten todos los años en E!, Joan y Melissa volvieron en gloria y majestad.

La mayoría solo conoce esta faceta de Joan. La de Fashion Police, la de esa mujer que para muchos era cruel y frívola. Por suerte, yo no pertenezco a ese grupo de personas. Hace un par de años tuve la oportunidad de ver el documental Joan Rivers: A piece of work y quedé realmente sorprendida con su sensibilidad y lucidez. Lo que más me impactó (además de cómo se hacía cargo del relato de su propia vida) era su forma de trabajo: Joan tenía guardados en su casa todos los chistes que había contado en su vida. En un gran armario metálico organizaba todas las bromas que se le ocurrían, las escribía en una ficha y las dejaba en el cajón correspondiente a esta temática.

La semana pasada Joan sufrió un infarto en medio de una simple operación a sus cuerdas vocales. Desde ese momento, el equipo de Fashion Police decidió dejar de hacer el programa hasta que su estrella se recuperara. Lamentablemente, hoy todos los #JoanRangers nos debemos despedir de ella, de sus chistes sobre sus cirugías plásticas, su origen judío y su edad, de la increíble relación que tenía con Giuliana, George y Kelly y de las hilarantes secciones del programa, como “Guess me from behind”, en la que los invitados debían adivinar quien era la celebrity solo con verla de espaldas o “B*tch stole my look”, donde Joan decidía qué famosa se veía mejor con el mismo vestido.

Giuliana Rancic, quien fue compañera de Joan por trece años envió un comunicado que fue leído en el homenaje que se está realizando en este momento en E!. “Es casi imposible describir lo mucho que adoro a Joan y lo mucho que me enseñó. Ella no fue solo la mujer más graciosa que conocí, sino que además era amable, honesta y vivió su vida sin arrepentirse de nada”, fueron algunas de las emotivas palabras de su partner en pantalla. Por su parte, George Kotsiopoulos se despidió a través de su cuenta de twitter: “Descansa en paz @Joan_Rivers. Muchas gracias por cambiar mi vida. Te extrañaré mucho”.

Y como Joan era única, incluso en este difícil momento nos sacó una sonrisa. En las redes sociales ya está circulando un extracto de su libro I Hate Everyone…Starting with Me en el que dice exactamente como quiere que sea su funeral. “Cuando muera (y sí Melissa, ese día llegará; y sí, Melissa, todo está a tu nombre), quiero que mi funeral sea un gran evento con luces, cámaras, acción… ¡Quiero un cocktail, quiero paparazzis y quiero publicistas armando escándalo! No quiero un rabino haciendo un discruso; quiero a Meryl Streep llorando, en cinco acentos diferentes (…) Quiero verme increíble, quiero lucir mejor viva que muerta. Quiero que me entierren con un traje de Valentino y que Harry Winston me haga una tote bag. Y quiero una máquina de aire que incluso dentro del ataúd haga que mi pelo vuele al viento, como Beyoncé”.

No hay dudas, hoy nos dejó una genia.

 

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