11 de 05 de 2017

Javiera Suárez: “El amor me ha sanado”

portada-javiera

El año 2016 será inolvidable en la vida de esta joven periodista. Por una parte vivió la alegría de convertirse por primera vez en madre y, por otra, debió luchar contra un agresivo cáncer que se había extendido por su cuerpo. Hoy, completamente renovada y con nuevos proyectos profesionales, Javiera disfruta a su hijo Pedro Milagros quien le ha cambiado la vida: “Fue el mejor regalo que pude recibir”.

El 23 de abril de 2016 será un día inolvidable en la vida de la periodista Javiera Suárez. Ese sábado en la mañana, apenas se levantó, confirmó una sospecha que hace días rondaba su cabeza: estaba embarazada. Junto a la profunda emoción que sintió al saber que sería madre por primera vez, también experimentó el primer indicio de lo que para ella después sería un milagro. Quedó embarazada justo en el mes que se lo había propuesto. Seis meses antes, Javiera había contraído matrimonio con el médico cirujano Cristián Arriagada, y este embarazo venía a coronar la felicidad que la pareja estaba viviendo.
Si bien muchas personas le comentaron que era posible que no quedara embarazada tan rápido, Javiera tenía la firme convicción de que abril era su mes y se preparó para ello. A ambos les encantan los paisajes del sur, así que compró unas botitas de agua de niño de color rojo las que guardó pacientemente hasta el día que estuviese embarazada.
Me había llegado una invitación a un evento y guardé las botitas dentro. Le llevé el desayuno a Cristián y en la bandeja puse la invitación. Le pedí que me ayudara a abrirla y lo primero que encontró fueron las botitas. Al principio no entendió de qué se trataba, pero a los segundos comprendió que sería papá”, recuerda Javiera. Luego vinieron los abrazos, las risas y también la decisión de guardar silencio unos días.
interna-1-jav
Dos semanas después Javiera tuvo la esperada confirmación de su ginecólogo, pero también las dudas a propósito de un extraño quiste que tenía en uno de sus senos. Tres días más tarde, y cuando recién comenzaba a contarle a sus familiares y amigos que sería madre, le diagnosticaron, luego de una biopsia, una noticia que de golpe llegó a arruinar toda su felicidad: tenía cáncer en etapa IV.
Sentí miedo y mucha pena. El solo imaginarme que podía morir y con ello dejar a Cristián y no poder tener a Pedrito, me desgarraba por dentro”, recuerda Javiera.
¿Cuándo comenzaron las ganas de ser mamá? ¿Las tuviste de siempre o llegaron después de que conociste a Cristián? 
Siempre tuve el sueño de una familia con la mamá, papá e hijos tomando desayuno en la mesa. Cuando conocí a Cristián, me enamoré, nos casamos e inmediatamente vinieron las ganas de ser madre. Siempre había pensado que hasta que no encontrara mi príncipe, no me iba a casar. Lo encontré y nuestra historia se transformó en un cuento de hadas. Ahora bromeo que el cáncer fue la bruja malvada que quiso arruinarlo todo. 
interna-2-jav
¿Cómo fue vivir un embarazo con cáncer? 
Nunca me imaginé esperando guagua. Soñaba con la familia, pero no tenía la ilusión de estar embarazada. Después de la biopsia me dijeron que iba a perder a Pedrito porque cuando comencé con mi tratamiento era apenas del tamaño de una lenteja. Estábamos con Cristián sentados en una escalera de la clínica y yo lloraba. Sabía que tenía siete semanas, pero aún no lo tenía concientizado. Lo que más me dolía era la posibilidad enorme de morirme y no estar con Cristián. A pesar de los medicamentos e incluso la hepatitis colestásica que tuve en el embarazo, mi hijo fue el primer niño en el mundo que nace luego de que su mamá recibiera un tratamiento de inmunoterapia con él de solo siete semanas de gestación.
¿Qué pensabas en ese momento?
Decidimos con Cristián optar por mi vida y la de nuestro hijo. Pedrito nació sano, perfecto, después de sobrevivir a muchas cosas. Cada vez que íbamos a una ecografía era terrible. Siempre recé mucho, porque sabía que iba a ocurrir un milagro. De a poco él fue creciendo, hasta que tuve que interrumpir mi tratamiento porque me dio hepatitis. Fue tan fuerte que llegué a pesar 46 kilos y durante las noches no dormía, ya que me picaba todo el cuerpo. Estuve varios meses sin inmunoterapia, solo preocupada de la vida de mi hijo y de yo hacer lo que estuviera en mis manos para sanarme.
Si quieres seguir leyendo esta entrevista compra la edición #EspecialMadres de revista Vanidades. 

2 comentarios

Myriam

29 de mayo de 2017

Bien. Ella un ejemplo, Dios la cuide y a su hijo tambien. El niño tiene alguna secuela??

roxana

20 de mayo de 2017

hermosa historia ella es una guerrera y el amor a su hijo pudo mas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Lo último