28 de 12 de 2017

Ignacia Allamand y su alocado cambio de vida

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La actriz, que participa en la nueva película de Nicolás López, No estoy loca, decidió vender todas sus cosas y comprar un pasaje a Ciudad de México sin fecha de retorno. “Es la primera parada de una búsqueda de mi lugar en el mundo”, nos cuenta en esta entrevista.

En abril del año pasado, la actriz Ignacia Allamand (36) tomó unas merecidas vacaciones en México, donde se enamoró de la gente, cultura y vida del lugar.

En ese momento decidió vender todas sus cosas y renunciar a su programa La comunidad sin anillo de Radio Concierto, para aventurarse a vivir allí. “Es un país que está muy vivo, es interesante y barato en comparación con lo caro que es vivir en Chile”, cuenta Ignacia. Por eso compró solamente un pasaje de ida a Ciudad de México, el mismo lugar donde ahora viven sus mejores amigos, los actores Fernanda Urrejola y Ariel Levy, y también su ex esposo, Tiago Correa.

La noche del pasado 8 de noviembre tomó su vuelo con destino a Ciudad de México y desde que llegó se ha mantenido activa. A comienzos de diciembre asistió en un elegante vestido azul a los Premios Fénix y también ha dedicado tiempo a promocionar la película Una mujer sin filtros, la versión azteca de Sin filtro del director Nicolás López.

La relación entre Ignacia y López viene de años atrás. Han trabajado juntos en varios proyectos, el más reciente es No estoy loca, que se estrena el próximo 4 de enero. La cinta cuenta la historia de Carolina, una mujer que se entera de que no puede tener hijos el mismo día que su esposo la deja por su mejor amiga, quien está embarazada. La situación la lleva a ser internada en una clínica psiquiátrica, donde conocerá a un grupo de “locas” que la ayudarán a sanar.

Allamand da vida a la irreverente Isidora, una de las mejores amigas de Carolina, interpretada por Paz Bascuñán.

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Mientras sus amigas quieren tener familia y enamorarse, el personaje de Ignacia, ya estuvo casada, se separó y dejó de creer en los hombres. Para la cinta trabajó codo a codo con sus grandes amigas Paz Bascuñán y Fernanda Urrejola, por lo que la dinámica entre ellas se dio naturalmente. “Las tres tenemos mucho sentido del humor y mucha capacidad de reírnos de nosotras mismas, entonces nadie se ofende y nada es personal. Todos los diálogos y las bromas son en función de la película, fue muy natural y entretenido”, cuenta la actriz sobre su nuevo rol.

¿Cómo es la experiencia de trabajar con Nicolás López?

Trabajo con él hace mucho tiempo y hemos hecho muchas películas, entonces ya estoy acostumbrada. Pero sobre todo se da un ambiente de trabajo amable, es un grupo de gente muy profesional y al mismo tiempo, muy cercano. En el caso de Nicolás, él es un obsesivo, entonces sabe desde antes lo que quiere hacer y se involucra desde los cuadros que están en las piezas de los personajes hasta las emociones. Es muy concreto con lo que quiere y muy hábil a la hora de buscarlo, entonces por lo menos para mí, es un lenguaje que me gusta y disfruto mucho porque además da harto espacio para improvisar y proponer. A pesar de ser rápido y vertiginoso, es un ambiente de trabajo, a mi gusto, bastante óptimo.

¿Qué fue lo que te atrajo de trabajar en este proyecto?

Con Nicolás ya ni siquiera me lo cuestiono, siempre me considera y escribe algo para mí. Saber que estás trabajando con personas que te quieren, son profesionales y obtienen buenos resultados, es muy gratificante. Muchas veces en cine, uno trabaja sabiendo que son películas que tal vez no van a tener mucho público, en cambio con el Nico, tú sabes que ya tiene un estándar que hace que la gente vaya a verla. Eso también es entretenido porque sabes que lo que estás haciendo va a alcanzar a mucha gente.

En relación a la película, ¿te consideras alocada?

Por supuesto que tengo un grado de locura, creo que todos lo tenemos, pero también soy supercentrada en algunas cosas, sé lo que quiero. Me permito loquear, que no es lo mismo, porque soy bastante apasionada y voy por lo que deseo, no me importan las consecuencias, las asumo. Pero al mismo tiempo, soy estructurada y sé muy bien qué es lo que anhelo y que no, entonces eso me permite no salirme demasiado de mi centro.

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Participaste en la película mexicana Hazlo como hombre, también de Nicolás López, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue muy buena. Yo estaba enamorada de México de antes, así que cuando nos dijeron que íbamos a hacer una película para allá, fue muy entretenido porque todos tuvimos que hablar un poco como mexicanos. Siempre es increíble conocer gente de otros países que trae sus propuestas, sus maneras, sus técnicas, y resultó ser gente muy profesional y muy buenos actores. Siento que fue un momento de aprendizaje bien fuerte.

La nueva etapa que vive en México se relaciona más con su objetivo de crecer como persona antes que como actriz. Por ahora, el gran proyecto de Ignacia es escribir un libro que trate de cómo volver a empezar, por ejemplo, después de una separación cuando la sociedad te hace “creer que la vida se acabó”. A ello se suman algunos pequeños proyectos de actuación en el país azteca, por lo que ha estado trabajando junto a un coach para neutralizar su acento.

Hace un tiempo dejaste de participar en teleseries, ¿a qué se debió ese cambio?

Fue un resultado natural de mi búsqueda personal y de la gente de las producciones también. Creo que hacer teleseries es muy exigente, y que los actores que hacen eso son personas que buscan estabilidad y están seguros de que Chile es el país donde quieren vivir, así que les interesa hacer carrera. Mi búsqueda va por otro lado. No me acomoda estar ocho meses metida en un estudio y también hay una cosa con la exposición, cuando empezó el boom de las redes sociales, me dejó de acomodar estar tan expuesta. Creo también que cuando uno no tiene ganas de hacer algo y la razón por la que estás ahí es solo económica eso lo notan tus empleadores, lo notan tus compañeros y lo notas tú, y eso te desgasta energéticamente. Entonces me di cuenta de que el único motivo que tenía para hacer teleseries era económico y elegí vivir diferente y más simple.

Ahora te vas a vivir a Ciudad de México, ¿hasta cuándo te quedas?

No lo sé, no tengo fecha de regreso, siento que es la primera parada de una búsqueda de mi lugar en el mundo. No soy una persona cuyo móvil en la vida sea la carrera, yo soy actriz, pero también soy escritora, soy traductora, me gusta la cocina, y me encanta viajar, así que tengo planes de internacionalizar mi existencia más que mi carrera. Tengo ganas de vivir en otro lado y de experimentar con otras culturas. Elegí una forma de vida poco tradicional, entonces siento que tengo que buscar mi tribu. México tiene que ver con oportunidades laborales por supuesto, pero no es que yo esté yendo para allá porque creo que me voy a convertir en la próxima ganadora del Oscar, sino porque hay algo en esa ciudad, en esa cultura y en un montón de otras cosas que me atraen a partir por ahí.

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Tu amiga Fernanda Urrejola también se fue a vivir allá, y al mismo tiempo…

Sí, pero yo no creo en las coincidencias, creo que las cosas son por algo, y que una de tus mejores amigas y también uno de tus mejores amigos (Levy) se vayan a vivir a la misma ciudad que tú no es una coincidencia, me parece más una señal. Fernanda es muy cercana a mí, nos conocemos desde hace años, nos queremos mucho y coincidir allá es como un sueño. Algo va a pasar ahí…

¿Allá tienes algún proyecto en concreto?

Sí, tengo algunos pequeños y voy con un importante proyecto personal que es escribir un libro. Además, quiero tomar clases de literatura y adentrarme en otras manifestaciones artísticas que siento que no he podido explotar todavía. Tengo muchas ganas de actuar y hay algunas cositas por ahí, pero siento que tengo que estar allá para realmente conectarme con lo que deseo hacer.

No quiero, por tener una seguridad económica de nuevo, comprometerme con un proyecto sin conocer a la gente o de qué se trata. Siento que viene una etapa en mi vida en la que me voy a mover mucho desde la guata entonces necesito estar allá, ver qué es lo que quiero y salir de la vorágine que ha significado deshacerme de todo lo que tenía.

¿Lo vendiste todo?

¡Sí! Porque tomé la decisión de seguir el camino del samurái, de no tener nada, así que me deshice de todas mis pertenencias, excepto la ropa. Yo nunca he tenido casa porque soy nómade y me gusta moverme, así que jamás me compraría una, y hace tiempo que no tengo auto. Lo que sí vendí y regalé fueron mis muebles y mi colección de arte, y en el camino apareció gente que necesitaba cosas que yo tenía, así que ha sido un proceso cansador, pero a la vez, muy liberador y mágico.

¿Qué relación mantendrás con Chile?

Voy a seguir bien activa en mis redes sociales, porque la radio realmente me cambió la vida, vivía de forma hermética y hoy valoro el contacto con las personas. Si hay algo que voy a echar de menos es a mi sobrina, mi compañero radial Pato Bauerle, a mi equipo de Radio Concierto y ese contacto diario con la gente. Entonces parte de mis proyectos iniciales es preocuparme de mis canales de comunicación, como Instagram, y tenerlo lo más profesional posible. Y bueno, supongo que voy a seguir actuando en las películas de Nicolás y voy a seguir viniendo a navegar, que es otra de las cosas que más me gusta hacer y que echaré mucho de menos, y espero venir una vez al año al cumpleaños de mi sobrina. Pero uno nunca sabe, yo no estoy cerrada absolutamente a nada, a lo mejor pasa un tiempo y hay un trabajo que me interese y vendré de vuelta. Solo me traslado con un perro y dos maletas, entonces me resulta bastante fácil moverme.

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