
- ¿Dónde estoy? –preguntó María Inés desconcertada.
Andrea la observó preocupada. Habían pasado tantas cosas en estos dos días, que no sabía cómo relatarlo todo…
- En el hospital.
- ¿Qué pasó?
- Llevas dos días aquí inconciente, por suerte despertaste.
Como si hubiese recobrado la memoria en un segundo, María Inés comenzó a desesperarse al recordar lo que había sucedido en aquella bodega, la propuesta de Johnny, su bebé y la herida de Rodrigo.
- Dime Andrea por favor, ¿estoy bien?, ¿qué pasó con él?
- Cálmate amiga, no puedes alterarte.
- ¡Dímelo de una vez maldita sea!, ¿acaso perdí a mi guagua?
Andrea sonrió y se acercó a ella para abrazarla. Al llegar a su oído le susurró.
- No hables tan fuerte que Johnny puede enterarse. Tranquila, tu hijo esta bien.
María Inés suspiró algo más relajada. En ese instante llegó a su cabeza la imagen de Rodrigo.
- ¿Cómo está él?
Habían sido 48 horas de angustia. Rodrigo fue internado de gravedad, producto de una herida a bala cerca de su costilla derecha, que le hizo perder mucha sangre. Los pronósticos no eran demasiado favorables, sin embargo, aún vivía.
- Está en coma –pronunció Andrea por fin –lo siento mucho compañera… ¿el bebé es suyo cierto?
María Inés cerró lo ojos y no pudo más que llorar. A kilómetros de allí, Johnny estaba reunido con un viejo amigo planificando los pasos a seguir. El plan original para descubrir a su potencial asesino dentro del cartel no daba frutos. Sus agentes no se estaban comportando de la manera esperada.
- Yo cumplí mi parte, ahora debes ayudarme –explicó Johnny.
- Tampoco esperaba una situación como esta –le señaló el hombre.
- ¡No me importa idiota!, tú llegaste desesperado a pedirme que ella volviera a tu vida, y acepté porque Julio es uno de los malditos que quiere matarme. Pero no has hecho nada…
- No te preocupes Johnny, vamos a lograrlo. Sólo necesito que no le hagas daño a María Inés.
- ¿Sigues enamorado de ella después de tantos años Eduardo?
- Si, y haré lo que sea para recuperarla, aunque tenga que deshacerme del esposo ese que tiene…
© Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial