
Había pasado un mes desde el alta de Bárbara, pero aún se estaba recupendo. Estaba más tranquila junto a su madre. Durante las últimas semanas había decidido dejar el pasado atrás, sin rencores. No quiso declarar contra Tomás en el juicio y llegó a un acuerdo que le permitió sanar las heridas. Él quedó con pena remitida, Bárbara logró por fin limpiar su corazón y retomar su vida. Y ella lo necesitaba así, precisamente porque deseaba comenzar de nuevo.
Miró su reloj mientras caminaba hacia el balcón con un libro en la mano y se percató de que le quedaban algunos minutos. Se sentía nerviosa, intentando preparar un discurso que no fuera cliché.
-Hola- escuchó de pronto- tu mamá me abrió la puerta…
- ¡Federico! –pronunció ella emocionada- no te sentí, estaba pensando qué decirte cuando llegaras, pero bueno, ya da igual. Siéntate junto a mí.
- Tengo sólo veinte minutos. El taxi me está esperando abajo para irme al aeropuerto.
- Lo sé- respondió Bárbara triste- lo que pasa es que no me resigno a perderte.
- Esta es una prueba niña, podremos pensar y descubrir si podemos estar juntos. Un año es tiempo suficiente.
- Es cierto y reconozco que me siento confundida, han pasado muchas cosas en tan poco tiempo…
- Te entiendo y creo que a mi también me hará bien este viaje. Eso sí, quiero que sepas que eres el amor de mi vida.
En ese momento la besó largamente. Bárbara dejó escapar algunas lágrimas y sintió que los meses venideros serían insoportables sin él… había descubierto que Federico era un hombre maravilloso, y que por algo había regresado a su vida.
- Por favor no me olvides- pronunció ella.
- Jamás mi niña, por eso te pido que me esperes.
- Aquí estaré.
- Adiós- balbuceó apenas Federico.
Se volteó y salió de la habitación. Bárbara se puso llorar sin parar…
*No te pierdas el CAPITULO FINAL de Bárbara Loiss la próxima semana.
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