QNE: ¡Qué viva la celulitis!
Nos conocimos una tarde de verano al regresar de la piscina. Yo apenas tenía 17 años, ella en cambio traía el estigma de la experiencia y la inmortalidad. Mientras me quitaba la ropa frente al espejo para embadurnarme de crema, luego de una inconciente exposición al sol, la descubrí… Justo ahí, por debajo de mis pompis, había hecho su discreto y acogedor nido. Horrorizada, contorsioné mi cuerpo para cerciorarme de la desgracia desde todas las perspectivas y catalogar la gravedad del asunto. Desde ese mismísimo momento ella, la CELULITIS, se convirtió en mi archienemiga mortal. Y al igual que en una historieta en la que héroes y malhechores comparten aventuras, nuestras infinitas batallas han sido un tira y afloje de triunfos y venganzas.

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