
Bárbara sintió que el mundo se le venÃa encima. Entendió por qué Alejandro insistÃa con la idea del matrimonio y habÃa pasado por alto su infidelidad. Las lágrimas le mojaban por completo su cara. Se sentÃa utilizada, no sabÃa que hacer.
Entonces decidió levantarse de la cama y salir de la clÃnica. Fue al baño, se vistió rápidamente y se escabulló por los pasillos sin ser vista. Algunas enfermeras la observaron dudosas, pero ella no se detuvo: estaba decidida a salir de ese lugar.
Ya lejos del recinto, a unas dos cuadras, Bárbara pensó que la mejor opción era tomar algún taxi o un microbús. Cavilaba en aquello cuando, de pronto, divisó a Alejandro en la vereda del frente.
La sorpresa de Bárbara fue mayúscula. Corrió rápidamente hacia un muro cercano y se escondió. No sabÃa qué hacer, cómo reaccionar. Allà estaba su novio, con quien habÃa compartido casi tres años de su vida, el hombre que, supuso, era el amor de su vida. Claro, antes del reencuentro con Federico y, por supuesto, mucho antes de conocer la fatÃdica verdad.
Tomó su celular y, desde su escondite, decidió llamar a Alejandro. Estaba nerviosa, no sabÃa muy bien cuál iba ser su reacción al escuchar su voz. Pero siguió con el plan.
- ¿Aló, Alejandro? Soy yo, Bárbara. ¿Dónde estás?
- Acá, cerca de la clÃnica. ¿Estás bien?, ¿leÃste mi carta? –preguntó nervioso.
- Si imbécil, le leà –contestó Bárbara fuera de control- y estoy mirando cómo aún no puedes olvidar a tu antiguo amor.
- ¿Qué? –cuestionó Alejandro- ¿dónde estás?, ¿te dieron el alta?
- ¡Qué te importa! –gritó Bárbara. Justo en ese momento Alejandro se percató que ella lo observaba desde la vereda de enfrente y cruzó la calle de inmediato.
Bárbara apagó el teléfono y salió corriendo de su escondite para evitar que Alejandro la alcanzara. Se sentÃa aún adolorida, y el cuello ortopédico le molestaba al caminar. Sin embargo, sus intentos fueron vanos, su novio la tomó de pronto por el brazo izquierdo.
- Bárbara, necesitamos conversar.
- Ya lo vi todo, esto se acabó.
- No es lo que piensas- respondió él.
- ¿Ah no? –preguntó Bárbara con los ojos hinchados- ¿me vas a negar acaso que estabas con él?
- No Bárbara, no te lo voy a negar –sentenció Alejandro- Claudio es mi antiguo amor, pero eso quedó en el pasado.
- ¿Cómo te atreves a confesarme tu homosexualidad en una carta?, estás loco.
- Pero Bárbara, me di cuenta que tu eres el amor de mi vida, sin ti me muero. Dejemos nuestros errores atrás y empecemos de nuevo.
Bárbara se dio media vuelta y caminó unos segundos. De pronto se detuvo y volteó para observar a Alejandro. Su rostro parecÃa desenfocado.
- Esto se acabó- pronunció.
CapÃtulo anterior de Bárbara Loiss