cybernovela

Capítulo 21: Señales

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Ayer sucedió algo realmente extraño. Revisé mi celular y tenía llamadas perdidas de un número internacional, consulté en la operadora y provenían de Chile. ¿Sería acaso Daniel?

- Puede ser, después de todo no has leído ni uno sólo de sus correos.

- Creé un filtro, así que pasan directo a la papelera. Seguir leyendo »

El Clan: La fiesta y el adiós

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Capítulo 2

- Soy una tonta –pensó Isabel- ha pasado demasiado tiempo.

Guardó su diario y comenzó a leer un libro. Mientras pasaban los segundos, -era inevitable desconcentrarse; necesitaba continuar con las novedades de 1999. Ni siquiera podía recordar bien qué había sucedido durante su fiesta de graduación, aunque había un episodio que jamás olvidaría.

12 de diciembre de 1999

12.00. Han sido muchas emociones y creo que no podré con tanto. Acabo de despertar y es que ayer me acosté muy tarde. Lo recuerdo y no me lo creo. ¡Sí!, ya pasó mi fiesta de graduación y ya todo el colegio quedó atrás. Tengo una mezcla de sentimientos que no podría explicar con exactitud. Por un lado estoy muy feliz, porque estudié demasiado para entrar a la universidad, pero por otro, una enorme tristeza se anida en mi corazón.

12.53. Está sonando el nuevo disco de Red Hot Chili Peppers, Scar Tissue. Pero no puedo ponerle mucha atención. Lo que sucedió ayer fue realmente increíble. Bueno, finalmente le pedí a mi primo Eduardo que me acompañara al evento, ¿con quién más podía ir?, sí, es una pena mi vida social. Pero no quiero lamentarme de eso. ¡Ah!, me da tanto nervio continuar con esto… Seguir leyendo »

Infiltradas: tres agentes mentirosas

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Capítulo 14: Tres agentes mentirosas

-Las cité aquí porque necesito que me cuenten cómo va la misión –les señaló Johnny a las tres mujeres que lo observaban temerosas.

- No sé que decir… yo…- ¿Qué no sabes qué decir? –le gritó el hombre a Fernanda mientras la tomaba del cuello -¿quieres decirme que te traje hasta acá para que me dieras esa maldita respuesta?- Cálmate, ¿quieres? –interrumpió María Inés- no vengas a asustarnos con tus estupideces. Si quieres saber cómo va todo es cosa de conversar.- ¡Exacto! –dijo Andrea desde un rincón.- Las escucho –finalizó Johnny más tranquilo.

Fernanda se levantó de su asiento y respiró profundo. Comenzó a pasearse por la habitación lentamente.

- El hombre a quien investigo es Rodolfo Nuñez. Tiene 44 años, es casado y sin hijos. Es gerente general de una importante compañía de telefonía y, como ya sabemos, es uno de los líderes del cartel. Me he convertido en su ejecutiva estrella y estoy a punto de ser su amante –mintió, sabiendo que aquel hombre sabía toda la verdad y que se encontraban coludidos en el plan de su padre- con esa estrategia pretendo obtener más información…- Excelente -interrumpió Johnny- mirando ahora a Andrea para que le diera su reporte.

Andrea apagó su celular y comenzó su relato.

-Qué puedo decir. Al principio creí que mi misión era ser secretaria de un empresario gastronómico y finalmente resulté ser su hija perdida.- Fue un cambio de última hora –interrumpió Johnny.- Podrías haberme avisado.- Da igual, continúa.- Se trata de Joaquín Andrade, de 50 años de edad, casado y con un hijo de igual nombre que bordea los 30. Se supone que soy Guadalupe Andrade, una hija que fue secuestrada hace quince años atrás, creo, producto de la mafia en la que está envuelto, aunque sus cercanos no lo saben. Estoy tratando de adaptarme, aunque cuesta un poco por el acento. Eso sí, le haré saber al viejo que me he enterado de ciertas cosas en mi cautiverio, creo que así me comenzará a contar más…

Johnny asintió con la cabeza y observó a María Inés, su agente más experimentada y la que solía cuestionarle mucho más a menudo sus intenciones.

-Está bien, sigo yo –respondió la aludida- soy la nueva ejecutiva de ventas de Julio Astorga, un empresario hotelero exitoso, de 65 años de edad, que se caracteriza por su buen trato con la gente que lo rodea. Creo que eso lo hace más sospechoso de querer acabar contigo Johnny. Lo estoy observando, espero lentamente ganarme su confianza.

Johnny anotaba en su computador mientras las tres mujeres pensaban en sus mentiras. Fernanda sin contar los oscuros planes de su padre, Andrea ocultando su atracción con quien debía investigar y María Inés omitiendo el reencuentro con su amado Eduardo.

Pero Johhny iba un paso más adelante, y pronto se los haría saber.

 

 © Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial

Infiltradas: el plan

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infiltradas-11.jpgCapítulo 11: el plan

- Papá, no tengo mucho tiempo –señaló Fernanda algo agitada- el taxista me espera.- Lo sé hija- comentó el hombre.- ¿Qué está pasando? –preguntó ella- ¿qué te hizo venir hasta acá?, es peligroso…- Lo sé, pero escucha. Tengo un plan y necesito que me ayudes.- Está bien, pero quiero que te largues de este país.- No puedo hija –señaló su padre- quien nos ayudará es precisamente el hombre a quien debes espiar. Él lo sabe todo y te ayudará en lo que tengas que decirle a Johnny.- ¿Y cómo supo del plan? –cuestionó Fernanda.- Eso no importa ahora.- Quiero saber.- No es necesario hija.- Todo esto me da desconfianza.- No digas eso.- ¡Es cierto papá!, es muy raro todo esto…

De pronto el hombre –de ya entrada edad- se dio cuenta de la mirada sospechosa del taxista, el que ya había salido de su vehículo por la curiosidad.

-Debes irte hija.-¿Pasó algo?-¿Ya olvidaste que no llegaste sola?

Fernanda se despidió rápidamente para ir de inmediato al encuentro del hombre que la esperaba impaciente. Él no pronunció palabra alguna, mas sólo se subió al vehículo y continuó con la ruta.

-¿Se enojó? –preguntó Fernanda.-No- dijo él- sólo que vamos tarde.- Ah claro…

De pronto el vehículo ingresó a una mansión gigantesca. Fernanda no alcanzaba a percibir de qué se trataba todo el asunto. Y así, se vio frente a un sujeto –joven y algo apuesto- que la invitó a presentarse.

Fernanda no supo qué decir, no recordaba su nueva identidad y el asunto se complicaba.

-No te preocupes Fernanda- señaló el hombre sonriente-sé por qué estás aquí y voy a ayudarte.

 © Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial

Infiltradas: El escape de Fernanda

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Capítulo 8: El escape de Fernanda

Fernanda sabía que si no cumplía con la voluntad de Johnny, la vida de su padre corría peligro. Hace muchos años, cuando ella era una niña, el hombre que ella más admiraba en el mundo comenzó a hacer negocios con él. Sin saber cómo y cuándo, los hechos se fueron de control, quedando su papá con una cuantiosa deuda y acusado de un crimen que no cometió. La garantía para salvarse era estar disponible para cuando Johnny lo quisiera. Y así fue como la obligaron a entrar al cartel.

Pero ya estaba cansada y quería terminar con todo. Su nueva cabellera rubia no le agradaba para nada, y a pocos instantes de partir a su misión, Fernanda ya había tomado una decisión: escapar. Tenía todo preparado para desprenderse del yugo de Johnny ante la primera oportunidad.

-Vamos- le dijo Josefina de pronto- es hora de partir.-Claro.- ¿Te pasa algo chamaca?- No –respondió Fernanda- ¿por qué?- Te siento algo nerviosa.- Bueno, no es para menos…- Es verdad, es que es complicado trabajar aquí.

Fernanda se subió al taxi que la esperaba y se mantuvo cauta hasta notar que se encontraba bastante lejos de la mansión. Entonces, decidió que era su oportunidad.

-Al aeropuerto por favor.- No puedo señorita, tengo que dejarla en una dirección precisa que me han entregado.- Hágame caso, ¿quiere?- Llamaré a la señora Josefina.- No es necesario- precisó Fernanda- ella misma me confirmó que debemos partir hacia allá. Así que vamos, ahora.

El conductor la observó desconfiado por medio del espejo retrovisor, pero acató la medida. De pronto, su celular comenzó a sonar. Conversó algunos minutos y cortó.

- Aquí estamos- le señaló el chofer.- Gracias, por favor espéreme.

Fernanda caminó hacia la salida de los pasajeros provenientes de los vuelos internacionales. Y allí pudo divisarlo. Era su padre que llegaba a México para cambiar en algo los planes. La idea era hundir a Johnny.

 

 © Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial

Infiltradas: la transformación de Andrea

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Capítulo 7: la transformación de Andrea

Andrea nunca había pisado suelo mexicano. Todo lo que sucedía la tenía algo perturbada, pues no conocía los pasos a seguir ni cómo trabajaba Johnny. Lo único que alcanzaba a comprender era que debía pactar su deuda, y de paso, obtener algo más de dinero antes de volver a Chile. Su plan era escapar frente a la primera oportunidad.

Pensaba en eso cuando un sobre se deslizó rápidamente bajo la puerta llegando a escasos metros de su cama. Se levantó, entendiendo que se trataba de la misión y que debía partir.

Tomó su maleta, aunque no alcanzó a avanzar demasiado cuando sonó el teléfono. Era Josefina.

Andrea hizo un gesto de molestia, se observó al espejo y bajo al primer nivel de la casona resignada. Se trataba del cambio de apariencia al que todas debían ser sometidas. Lo sabía, pero odiaba convertirse en colorina de la noche a la mañana.

- No platiques tanto con tu conciencia chamaca –pronunció Josefina a o lejos.- Es que tú entiendes…- Oh si que entiendo –respondió la mujer- he visto muchas cosas en este lugar…

De un momento a otro Andrea entró a una especie de peluquería para no salir de allí luego de tres horas. Josefina la acompañó en todo momento, no sin un dejo de sorpresa al ver el resultado final.

- ¿De veritas que nunca fuiste pelirroja?- No –respondió Andrea molesta- y ya deja de preguntar esa estupidez.- Es que el tono te queda de pelos…

Andrea tomó su equipaje y abordó el taxi que la esperaba hace unos minutos. Leía una y otra vez la carta que contenía su misión sin entender demasiado. Se trataba de un empresario banquetero que trabajaba en las afueras de la ciudad. Se suponía que ella sería su secretaria, aunque aún no comprendía cómo cumpliría su misión, si apenas sabía lo que era una hoja de cálculo.

- Aquí la dejo señorita –le expresó el taxista.- Gracias- respondió ella nerviosa.

Alcanzó a avanzar unos pasos cuando notó que se encontraba frente a un restorán. Y sobre la entrada lucía un letrero que decía “Bienvenida Lupita”

- ¡Lllegó Lupita! –se escuchó a lo lejos.- ¿Lupita? –susurró Andrea desconcertada.En esos instantes una mujer la abrazó eufórica.

- Aquí está mi pequeña que ha vuelto después de 20 años.- ¿Veinte años? –respondió Andrea conmocionada- esto es más loco de lo que pensé.

 

 © Cynthia Rosales. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial

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