
Taconeras, les quiero contar mi Navidad porque sé que es especial y tal vez muchas mujeres separadas quisieran vivir lo que, felizmente, me toca a mi. Me casé a los 22 años, tuve dos hijos y luego de cinco años me separé. Desde ese entonces he tenido una relación, increíblemente, buena y civilizada con mi ex marido. Tanto así, que nunca hemos dejado de pasar la Navidad juntos, a pesar de que cada uno formó un nuevo hogar. Nuestras actuales parejas han sido muy comprensivas, y sé que eso sí que es aún más dificil de encontrar. Ambas se han ido acomodando y, por el bien de nuestras relaciones y de nuestros hijos, aceptaron esta ‘curiosa’ relación, cuyo único fin ha sido que tanto Miguel Angel (24) y Fernanda (21) sientan el inmenso amor que ambos padres sentimos por ellos. Seguir leyendo »

Taconeras, hace rato que no les cuento alguna historia personal. Ahora les tengo una que es más bien dolorosa y de mucha reflexión. Ustedes me cuentan qué piensan para saber si las que somos madres sentimos y pensamos lo mismo.
La semana pasado mi hija menor, de 21 años, tuvo un accidente en auto bastante fuerte, gracias a Dios las lesiones fueron mínimas y sólo terminó con ‘cuello’ y reposo durante tres días, sin embargo me he preguntado varias veces durante estos días, hasta cuándo se sufre por los hijos… ¡ojo! no es una queja, asumí feliz mi maternidad y adoro a mis hijos más que a nada en el mundo. Seguir leyendo »

*Ganadora Concurso Blogueras 2010
Donde voy –que no son muchos lugares– me preguntan lo mismo, una vez que les cuento que soy dueña de casa desde que nació mi hija: ¿Piensas volver a trabajar? De puro educada que soy no les respondo: ¿Ser dueña de casa no es trabajo acaso? ¿Hacer las camas, lavar la ropa, colgarla, doblarla, cocinar, limpiar los baños, barrer y atender a mi hija de un año no es pega?
La respuesta que doy es que no sé todavía, que soy mala para planificar.
Igual me da lata, no se crean que no. Al principio me tomaban por sorpresa y hasta risa me daba. Ahora me carga. Uno, porque lo que hago sí es trabajo (lo que pasa es que no es remunerado) y dos, porque ser dueña de casa es mirado en menos y yo lo vivo en carne propia con la famosa preguntita.
Muchos se imaginan que las dueñas de casa están todo el día viendo teleseries y copuchando con la vecina. Otros creen que una se gasta toda la plata del marido en el mall. O que tu vida es levantarte tarde, ir al gimnasio, almorzar por ahí, arreglarte las uñas. O que una no lee nada y es una ignorante porque ve tele todo el día. No es mi caso. Porque no tengo ni nana ni enfermera y mi hija no va a la sala cuna. Voy a la feria todos los viernes. Al supermercado a veces. A la plaza todos los días. Y leo y escribo cuando puedo, casi siempre muerta de cansada. Son sacrificios que hago mientras mi hija crece sana y amada. Mientras tanto, sigo respondiendo la famosa pregunta con mi mejor cara.

Todo indicaba que el día estaría con sol y con 28 grados de temperatura. Sin embargo, no fue así. Y desde lo alto de mi oficina me puse a pensar cómo pueden cambiar las cosas de un momento a otro y cómo a veces sin darnos cuenta, el tiempo -para muchos- transcurre demasiado rápido.
Y es que en esta oportunidad mi tema será reflexionar sobre cómo sin darnos cuenta los años pasan y pasan…pero no en términos físicos como podrían ser las canas, los kilos o incluso las arrugas, sino que desde un aspecto muy diferente: el crecimiento de los niños. Quienes somos madres lo vemos día a día. El problema está en que la máquina de la vida avanza tan aceleradamente que ésta no nos permite sentarnos a pensar y observar los cambios que ocurren a nuestro alrededor.
Resulta típica la frase que dice ‘¡no me di ni cuenta y mi hijo ya es un adolescente!’ Y es que lamentablemente es así…la vida nos consume y cada vez nos exige más y el mundo se vuelve cada día más competitivo y sólo cuando nos enfrentamos a un acontecimiento importante -ya sea triste o alegre- como la pérdida de alguien, los nacimientos, los matrimonios cosas de ese tipo, nos damos cuenta que por Dios que pasa rápido la vida.!!!!!
No viene nada de mal hacer de vez en cuando y ojalá bien seguido un ALTO en la vida de cada una de nosotras. No sólo para saber si lo estamos haciendo bien o mal, o qué cosas podríamos mejorar, sino sólo para detenerse un minuto y ver que lo rápido que pasa la vida también depende de nosotros. Y ¡ojo! no lo digo sólo por los niños, sino también por nuestros padres….

Durante 2007, 38.589 parejas se divorciaron en Chile, y en 2008 uno de cada tres matrimonios terminó en divorcio. Estas son las frías cifras que nos hablan de una realidad que existe en nuestro país, guste a quien le guste, pero detrás de ellas hay hombres y mujeres que empiezan un camino que rara vez es fácil. La separación tiene muchas etapas y aristas, pero quizá uno de los temas más difíciles de enfrentar es la primera Navidad. ¿Quién se quedará con los niños? ¿son los chicos capaces de entender la situación? ¿Somos nosotras capaces de pasar Nochebuena sin nuestros hijos? Ufff… es un temazo. Yo misma soy separada hace casi ocho años y recuerdo aquella primera Pascua. ¿Cómo lo hacía? Cada realidad es diferente, pero en mi caso puse las cosas en una balanza: hacía a un lado mi orgullo y toleraba por unas horas a mi ex o pasaba el 24 sola (con mis papás, como una pendex). Finalmente y luego de mucho darle vueltas, decidí que era mejor invitar cortesmente a mi ex a comer con nosotros. ¿La verdad? Fue un acierto porque los niños no se sintieron divididos. Con los años, a mi iniciativa se empezó a plegar la familia de mi ex (jajaja) y bueno, la cosa se hizo más llevadera. Por unas horas, sentíamos que a pesar de todo y, de alguna manera, había algo por lo que valía la pena reunirse. No todos los casos son iguales, pero creo que es bueno hacer el intento por una vez al año.

La revista ¡Hola! de esta semana publicó una gran noticia: Luis Miguel y Aracely Arámbula esperan su segundo hijo. El nuevo retoño nacerá en diciembre y ninguno de los dos está interesado en saber el sexo de la guagua, “prefiero no saberlo. Que sea lo que Dios quiera”, comentó Aracely. En el reportaje, los futuros padres posan junto al pequeño Miguel, el primogénito de la pareja que acaba de cumplir un año y medio. El artista mexicano ha afirmado que “nunca pensé que me daría tanta felicidad tener hijos”. Es más cuando lanzó su último disco Cómplices sorprendió a todos con su comentario: “había un aspecto del amor que no había conocido, que era el amor de padre y eso me ha hecho ver las cosas de otra forma”, obviamente lo dijo en relación a Miguel a quien además le dedicó Ay Cariño, una de sus nuevas canciones. ¿Quién iba a pensar hace un tiempo que el cantante se convertiría en todo un padre de familia en menos de dos años?